Carlín» «Lo que más me molesta es no poder devolverle la pelota a mi hijo» – Negocios & Política
 

Carlín" "Lo que más me molesta es no poder devolverle la pelota a mi hijo"

“Estuve en el fondo del mar, pero no guardo rencores porque el Barbudo me devolvió a la superficie”, declaró el actor que murió a los 67 años.
Redacción N&P/Clarín
Sociedad
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Tenía 67 años, y un pasado lleno de gloria, y también de descensos al infierno tan temido. Este viernes 11, a los 67 años, murió Carlos Calvo. Estaba internado en un centro de alta complejidad y su cuadro de salud se agravó.“Es una lucha”, repetía el personaje de Carlín Cantoni en Amigos son los amigos, el ciclo en el que Carlos Calvo y Pablo Rago disparaban el rating de Telefe muy por encima de los 50 puntos, a principios de los '90. 

En 1999, el destino obligó a Calvo a vivir en clave de tragedia la máxima que tantas veces había pronunciado en aquella comedia: un accidente cerebrovascular dejó inmóvil el lado izquierdo de su cuerpo. 

Estuve en el fondo del mar, pero no guardo rencores porque el Barbudo me devolvió a la superficie”, declaró en algunas de las tantas evocaciones de sus esfuerzos para recuperarse. Con su esposa, Karina Gallucci, y un hijo de cuarenta días, Facundo, se instaló durante cuatro meses en Cuba para iniciar la rehabilitación que después continuó en Buenos Aires. 

Con una parte de su cuerpo empacado en la más absoluta quietud no le resultó fácil debutar en la paternidad.“Lo que más me molesta es no poder pegarle a la pelota, devolvérsela a mi hijo cuando él patea -confió en alguna entrevista de entonces-. Había una lucha mía por tratar de pegarle... ¡Y no podía! Me daba bronca que Facu no sintiera que enfrente tenía un par jugando. "Pucha", pensaba, y tampoco podía alzarlo mucho. Son procesos de adaptación. A medida que fui evolucionando de la crisis, me fui olvidando y él también. Ahora jugamos más y él me imita caminando rengo, je”. 

Carlín le puso toda la fuerza. El actor que tanto se había lucido componiendo a un director técnico de fútbol en la tira de Pol-ka, Rodolfo Rojas DT, le hizo un juego de cintura a la trampa de la autoconmiseración. Tras la hemiplejía que lo inhabilitó durante casi dos años, volvió a trabajar en el teatro y la televisión. 

En el verano de 2001, junto a Soledad Silveyra y dirigido por Norma Aleandro, protagonizó El prisionero de la Segunda Avenida. Fue un regreso con gloria, aún cuando su cuerpo mostraba las secuelas de la enfermedad.

 

 

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