La damisela, el ogro y el caballero: Sarlo y una comedia de equivocaciones – Negocios & Política

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El show de la vacunación |La damisela, el ogro y el caballero: Sarlo y una comedia de equivocaciones

La intelectual terminó pidiendo disculpas luego de sugerir que le ofrecieron vacunarse de forma irregular, lo cual dejó bien parado a Kicillof. A pesar de las aclaraciones, Clarín no se salió del libreto hasta el final.
Federico García
Opinión
Federico García
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Es difícil creer que una intelectual como Beatriz Sarlo, experta en semiótica, lingüística y literatura, pueda decir algo sin darse cuenta o sin interpretar las posibles implicancias políticas de sus expresiones.

Suponiendo que así sea, todo lo que siguió después de que la ensayista declarara que el gobierno de la provincia de Buenos Aires le ofreció vacunarse “por debajo de la mesa” activó una tarde de show más en la vida pública argentina, a la que la Sarlo se prestó y propició.

La velocidad del viaje fue tan rápida y su extensión tan corta que ni siquiera permitió que la oposición al gobierno peronista capitalizara el yerro intelectual, pero sí habilitó la posibilidad de que la comedia de equivocaciones tuviera sus obvios y bien definidos personajes, con sus matices psicológicos y todo.

Beatriz, por ejemplo, pasó de dama idealizada y combativa, como marca su destino de intelectual (y, quizás, de ex militante comunista), a pedir perdón cual damisela en apuros. De más está decir que el único que no cambió el libreto ni se sacó la máscara al final de la función fue Clarín, que se empeñó en su ya clásica y aclamada interpretación de desesperado paladín de la justicia, dedicado a ligar todo lo que sea o se parezca a peronismo con las ideas de corrupción y turbiedad.

En el horizonte de lo paradójico, la escritora se negó a participar de una campaña pública de concientización sobre la vacuna Sputnik V —que ni siquiera llegó a realizarse—, pero se sumó a una campaña mediática contra el gobierno de Axel Kicillof, aunque rápidamente saltó del barco al grito de auxilio, ante la evidencia de que la veracidad de la operación se desmoronaba y el consecuente peligro de quedar como el bufón de la obra.

El multimedio hizo todo lo que estuvo a su alcance para que la fake news tuviera la mayor efectividad posible. Más allá de que las pruebas de su falsedad —admitida por la propia Sarlo y aclarada por el gobierno— no pudo sostenerla como verosímil, el titular del diario informó a los lectores que se trató de una tentativa de “vacunación VIP”, develando a su vez que el bien parecido justiciero era víctima de las manipulaciones subjetivas de un ogro llamado Héctor Magnetto.

En todo ese embrollo de turbulentos amores, Axel Kicillof, que comenzó como el salvaje de la historia, culminó blandiendo una solidez argumentativa que lo dejó como el caballero de la espada de oro.

En síntesis, un escenario coincidente con las incendiarias críticas hacia la gestión de la vacunación del otro lado de la General Paz, el amurallado castillo del próximo candidato a rey que el ogro pretende posicionar, Horacio Rodríguez Larreta. Como casi siempre, debajo de una trama atractiva instalada desde los medios, subyacen historias urgidas de ser blindadas, suavizadas o directamente deformadas.     |

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