Un acuerdo de embalaje

Jeremy Balkan, asociado en el centro de satisfacción, y su perro guía trabajan juntos para ayudar a los clientes.

Balkan estaba decidido a adoptar un pitbull. Y allí estaban ellos, un salón repleto de cachorros, esperando conocerlo del otro lado del vidrio. Al entrar al salón, se sentó en el piso esperando ser rodeado. Y así fue: él no elegiría un perro ese día porque un perro color caramelo ya lo había elegido a él.

“Ella quería que la eligiera y cada vez que yo trataba de acercarme a otro perro, se metía en el medio”, contó Balkan. “Era testaruda. No me iba a dejar elegir a otro”. Parecía que la perrita sabía que él la necesitaba más que ella a él. Balkan decidió “rendirse e irse con ella, y fue la mejor decisión que tomé en mi vida”.

Balkan nació sordo. Cuando trajo a Leila a su casa ese día, no pretendía que ella se convirtiera en su perro guía. Pero, una vez más, Leila tenía otros planes.

“Me gusta decir que ella es como mis oídos. Confío completamente en todo lo que ella escucha”

Leila tenía un don innato: lo cuidaba si Balkan estaba en el Cajero Automático, lo alertaba si había alguien detrás de él, sus ojos estaban siempre puestos en él. “Me conoce tan bien, probablemente mejor de lo que yo me conozco a mí mismo”, reveló.

Habiendo entrenado a Leila como un perro de guía, Balkan pudo trabajar. Ella recibió un chaleco oficial, insignia y su credencial de servicio. Pero un tiempo después Balkan fue despedido y al tiempo perdió su casa y se separó. “Y tenía una pequeña hija que mantener. Fue el peor momento de mi vida”, se acuerda.

Ahí fue que aplicó para un rol de asociado en el centro de satisfacción de Amazon en Phoenix y, en 2016, fue contratado. Presentó la documentación necesaria, incluyendo una nota de su doctor y la identificación como animal de servicio de Leila, para que ella pudiera trabajar con él.

Todos los días, los dos van a trabajar con una cama de perros, un bowl de agua y una correa. Balkan está en su estación de trabajo, embalando las órdenes de los clientes, y Leila está allí también haciendo su propio trabajo. “Cuando hay algo que yo necesito saber, ella viene enfrente mío, se sienta y me mira con sus orejas bajas”, dice Balkan. Y sigue: “Hace que mi trabajo sea mucho más fácil. Yo puedo enfocarme 100% en mi tarea”.

Leila también acompaña a Balkan a los “stand-ups”, las reuniones diarias en las que los asociados se preparan para el día. Ella es quien suele alertar de esas reuniones a otros compañeros que tienen dificultades auditivas. Como parte de su compromiso continuo de mejorar el acceso a los empleados sordos o con otras dificultades auditivas, Amazon provee servicios de interpretación a pedido e introdujo Video Remote Interpretation (VRI, Interpretación de Video Remota).

“En Amazon sé que estoy en el lugar correcto”, afirma Balkan, al tiempo que resalta: “Me siento valorado, me siento importante, siento que tengo un rol y un propósito”. Y con Leila a su lado, “somos un equipo, y sin duda, un buen equipo”.

Balkan encontró a Leila en un asilo para perros. “Cada vez que trataba de acercarme a otro perro ella se metía en el medio”, recuerda.

Todas las fotos tomadas por Jodan Stead

Por Meg Coyle. 23 de Octubre, 2018