Se estrechan los lazos con China – Negocios & Política

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Un socio poderoso |Se estrechan los lazos con China

Argentina afianza su relación con el gigante asiático en un momento complejo desde lo sanitario, económico y social para el país. La “asociación estratégica integral” inaugurada en 2014 se profundizó durante la pandemia.
Economía
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La recesión argentina lleva ya 3 años, las brechas entre los dólares alternativos y el oficial exceden el 100%, el BCRA sufre una escasez de reservas. La pandemia influyó en el aspecto económico-financiero, pero también en lo sanitario: más de un millón de personas cursaron el virus y cerca de 27 mil fallecieron. Es en este contexto que se ha estrechado la relación con el gigante asiático; tanto en lo que respecta al material e insumos hospitalarios, como en lo respectivo al comercio, la economía y la política.

Sebastián Schulz -investigador del Centro de Estudios Chinos del Instituto de Relaciones Internacionales-, en declaraciones a la prensa, afirma que la asunción de Alberto Fernández supuso una “rejerarquización” de la relación bilateral. "El discurso de Alberto Fernández en Naciones Unidas estuvo en fuerte sintonía con el discurso de Xi Jinping, en relación a la apuesta por el multilateralismo, la cooperación sur-sur y el rol de los emergentes en el combate por la pandemia del Covid-19", señaló el especialista.

Un poco de historia

La fecha de 2014 no es aleatoria, en ese año fue firmado el acuerdo de “asociación estratégica integral” entre ambos países. Ese tipo de acuerdos es el segundo de mayor status que otorga China a sus relaciones bilaterales, en el caso particular del firmado con Argentina incluye cooperación en política internacional, economía, cultura, educación, ciencia y defensa.

La alianza se materializó en diversos proyectos, como la construcción de una estación espacial del país oriental en Neuquén y las represas Kirchner y Cepernic en Santa Cruz. Este año el vínculo estuvo signadoprincipalmente por el material sanitario provisto por China: Aerolíneas Argentinas realizó 35 vuelos especiales, que transportaron casi 900 toneladas de barbijos, guantes, máscaras, trajes de bioseguridad y componentes para la fabricación de reactivos. Tarea similar realizaron un par de barcos provenientes de Shanghái, con una carga de insumos equivalente a lo que pueden transportar quince aviones. Además, la vacuna producida por la empresa china Sinopharm forma parte de los ensayos clínicos realizados en el país.

¡Es la economía!

Dos de cada cinco argentinos son pobres, el PBI se derrumbó casi 20% en el segundo trimestre del año y el desempleo alcanzó al 13% de la población activa. La pandemia impactó con fuerza en un país que venía golpeado. En este marco, China se convirtió en el primer socio comercial, con exportaciones argentinas hacia ese país por más de 500 millones de dólares -lo cual significó un incremento interanual del 50%-.

Es probable que esta situación no sea algo excepcional y se mantenga solo mientras dure la pandemia, debido a que la nación asiática tiene una mayor capacidad de financiamiento de las exportaciones argentinas que Brasil -quien ocupaba previamente el primer puesto del ranking de socios comerciales-. El restablecimiento de la actividad industrial en China, así como la demanda sostenida de productos que exporta Argentina pueden ser la llave para la recuperación local.

Carnes y soja encabezan la lista de mercancías demandas por el Estado que preside Xi-Jinping. La producción de carne de cerdo puede ser una oportunidad para Argentina por el déficit chino en esa materia debido a una epidemia de peste porcina africana que afectó al sector porcino. Es primordial que el gobierno nacional ejecute el preacuerdo firmado en julio pasado y no desperdicie esta oportunidad de generación de valor agregado, y por ende de divisas -que necesita en demasía- por temor a represalias de grupos ambientalistas y lobistas pro Estados Unidos y antichinos. 

Más allá de la pésima y descoordinada comunicación oficial sobre el proyecto, el mismo deja en claro la cuestión ambiental: Argentina propone que conste que su gobierno y el de China son “conscientes de que la cooperación debe realizarse en un marco de respeto al medio ambiente, leyes de protección de la naturaleza y compromisos internacionales sobre biodiversidad y cambio climático aprobados por nuestros países y salvaguardando la salud de nuestra gente”. Luego se agrega que las partes acuerden en “promover las buenas prácticas ambientales con el fin de potenciar que estas inversiones empresariales sean respetuosas con las leyes ambientales, minimizando sus impactos, y también contribuyan activamente a promover la salud ambiental de nuestros ecosistemas y la protección de los recursos naturales en las regiones directamente involucradas”.

Si triunfa el maremágnum de información falsa y fundamentalismos se reforzará la primarización nacional, como ilustran de manera clara Néstor Restivo y Gustavo NG: “Argentina le vende el maíz en bruto a Chile. Y allá alimentan los cerdos, los faenan, producen, fraccionan, enfrían, empaquetan, es decir le agregan mucho trabajo y valor, y luego se lo venden como producto terminado de nuevo a la Argentina. Es un gran negocio para nuestra primarización. Como lo es venderle granos de soja y de maíz a granel a China y que allí lo conviertan en cerdos o en pollos”.

Lo que viene

En el plano financiero China garantizó un piso de dólares que permite al gobierno argentino mantener la estabilidad, gracias a la renovación del SWAP de monedas que existe entre los dos países. El valor de ese intercambio asciende a los 18.500 millones de dólares -el 45% de las reservas que tiene el Central-. A esta cooperación se le suma la aprobación para el ingreso de Argentina en el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, lo cual puede ser una alternativa de financiación de proyectos en momentos en que el crédito en los mercados internacionales se encuentra vedado.

La institución financiera, creada en 2016, es el elemento central en ese apartado de la iniciativa de la Franja y la Ruta, el mega plan global de infraestructuras e inversiones que promueve Pekín desde 2013. A pesar que 19 países de América Latina y el Caribe se han incorporado a este acuerdo, el caso de Argentina reviste suma importancia para China, ya que podría ser el primer país de peso en la región que firme la iniciativa -en términos de PBI, población y recursos- porque por distintas razones ni México ni Brasil se han adherido.

En el plano geopolítico Argentina debe mantener una pragmática equidistancia y practicar un delicado equilibrio entre China y los Estados Unidos. Si se mantiene la tradición diplomática nacional, los beneficios pueden ser muchos en lo político, económico y las demandas urgentes de todo tipo. Para ello hay que mantener lazos fluidos con ambas superpotencias.

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