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Con las vacunas, al Gobierno se le cayó el relato

La administración Alberto, quedó presa de sus intereses y a pesar de que la vacuna de Pfizer se probó en el Hospital Militar con 6000 voluntarios argentinos, Fernando Polack la investigó en el país y ya se está usando, no puede aplicarse en el territorio nacional. Los argentinos quedaron atados a la atrasada vacuna de Oxford y a la promesa rusa.
Redacción N&P/Clarín
Redacción N&P/Clarín

“Vamos a tener la vacuna antes de tiempo, como en el primer mundo, a un precio infinitamente menor”, dijo el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, los primeros días de agosto en el programa A dos voces, de TN. El Gobierno acababa de firmar el acuerdo de producción en Argentina con AstraZeneca y manifestaba su optimismo, según escribe el periodista Pablo Sigal en Clarín.

El ministro aseguró allí también que esa vacuna contra el coronavirus, la de Oxford, estaría disponible en nuestro país en el primer trimestre de 2021. 

Y Ginés agregó su defensa y reconoció que las negociaciones con la farmacéutica Pfizer para obtener su vacuna contra el coronavirus Covid-19 se complicaron y acusó a la empresa de poner "condiciones inaceptables". Además, reconoció que en el Congreso se sancionó una ley a pedido de la firma para protegerla.

 

Hoy, la realidad es diferente y están vacunando primero los países que firmaron acuerdos prematuros con otro laboratorio, Pfizer. 
 

El Gobierno tejió vínculos con ambas empresas, aunque desde el comienzo las relaciones parecen haber sido más fluidas con AstraZeneca que con Pfizer. En el primer caso estaba en juego la fabricación del principio activo de la vacuna en un laboratorio de Garín, propiedad de Hugo Sigman. En el segundo caso, fue el trabajo del infectólogo Fernando Polack y la Fundación Infant lo que permitió que parte de la Fase 3 de la vacuna de Pfizer se desarrollara en el Hospital Militar de Buenos Aires. Los resultados, positivos, se conocieron este lunes. 

La posibilidad de hacer el ensayo de la vacuna de Pfizer en Argentina dejaba supuestamente en buena posición al país para poder acceder a una cantidad de dosis cuando éstas estuvieran disponibles. Pero en el medio surgieron cortocircuitos que dilataron la negociación. Algunas fuentes consultadas vinculan el desacuerdo con que el Gobierno argentino quería que la vacuna de Pfizer también se fabricara en el país, al igual que se hará con la de AstraZeneca. Para eso es necesaria la transferencia de tecnología y en ese punto, todo indica, no se habría podido avanzar. 

Parte del éxito de Pfizer para acelerar su aprobación fueron los 6.000 voluntarios testeados en el Hospital Militar, una cantidad que le permitió sacarle ventaja a la otra vacuna estadounidense, la de Moderna, que el presidente Donald Trump decidió "incautar" para los ciudadanos de ese país. 

Una lectura posible es que esos voluntarios argentinos, que aceleraron el ensayo de Fase 3, han permitido que hoy norteamericanos y británicos se estén vacunando con la vacuna de Pfizer, mientras la población local espera el desenlace de la Sputnik V y la de AstraZeneca. 

En aquella entrevista de agosto en TN, González García exaltaba el valor de apostar a la vacuna de Oxford, entre otras cosas, por su precio infinitamente menor. “Pfizer le vendió a Estados Unidos su vacuna por 19 dólares, mientras que la de AstraZeneca costará 4 dólares”, explicaba.Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y otros países, en cambio, ya habían decidido apostar decididamente por la vacuna de Pfizer. Son finalmente, y al contrario de lo que pronosticaba Ginés, esos países del primer mundo los primeros que están aplicando la vacuna. 

Sin embargo, está claro que no es sólo una vacuna para el primer mundo. También México anunció este martes que el 22 de diciembre tendrá a su disposición las primeras 125 mil dosis de la vacuna de Pfizer para empezar a vacunar a su población y será el primero de Latinoamérica en hacerlo.

La vacuna rusa, de ser aprobada, serviría de alguna manera para cumplir con la promesa oficial de tener la vacuna contra el coronavirus entre fines de este año y comienzos del próximo. La de AstraZeneca tuvo un error metodológico durante los ensayos de Fase 3 y ahora se la espera para entre fines de marzo y principios de abril. 

Según dijo el presidente Fernández, para cuando llegue ese momento ya quiere tener vacunada al 25 por ciento de la población argentina con la Sputnik V. Esto sería a partir de la provisión de 10 millones de dosis entre enero y febrero próximos. 

Mientras el Gobierno busca generar confianza sobre la vacuna rusa y no le queda otra opción que la paciencia hasta recibir la de Oxford, busca explicar cuáles son los inconvenientes que hasta el momento empantanaron un posible acuerdo con Pfizer.

 

 

 

 

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