La intimidad o “intimidante” vida de Ángela Merkel – Negocios & Política

ÚLTIMO MOMENTO

CORONAVIRUS EN ARGENTINA: 102.458 CASOS NUEVOS Y 191 MUERTOS EN LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

 

16 años de poder |La intimidad o “intimidante” vida de Ángela Merkel

La mujer que durante 16 años manejó el poder de Alemania, de taquito y sin titubear, nunca dejó entrever parte de su vida personal. Sin embargo, algunos datos de su relax hogareño salieron a la luz y dejaron formular un nuevo perfil sobre la líder de la Unión Cristianodemócrata.
Celeste Cappello
El Mundo
Celeste Cappello
El Mundo

Durante más de tres lustros, dirigió el destino de los alemanes. Hoy, tras 16 años en el poder, se despide con la promesa de retirarse a “leer un poco, hasta que se me cierren los ojos, y duerma una siesta”.

“Entonces me daré cuenta que ahora tengo tiempo libre. Y no aceptaré la primera invitación que reciba solo por tener miedo a no tener nada que hacer, o a sentir que nadie me necesita. Creo que me tomaré un descanso, un tiempo para pensar en lo que a mí me interesa realmente en este momento”, dejó entrever con sonrisas.

Es que así es como sobrellevó su mandato: en su día a día, intentaba reír de vez en cuando a pesar de las responsabilidades. "Creo que no hay ni un día en el que no me ría de algo. El humor es muy importante", había manifestado.

Hay esbozos de anécdotas que revelan algunos detalles personales sobre la mujer que gobiernó Alemania. Por ejemplo, que hace el streuselkuchen, la típica tarta alemana de migas, con poca cobertura. Y que cocina roulada mientras escucha La Traviata. Que para estar por casa y en los vuelos largos suele ponerse vaqueros y chaquetas de punto. Que le gusta pasear. Que se siente muy a gusto en el valle suizo de Engadina, y en la isla napolitana de Isquia, y en el Tirol del Sur. También le gusta el tango. Y adora a Wagner.

Merkel sigue a rajatabla ese consejo que te gustaría darle impreso en mayúsculas a toda mujer que pretenda dedicarse al análisis político: "¡Evita a toda costa contar nada referido a tu cuerpo, tu sexualidad, tus hábitos alimentarios, la educación de tus hijos o tu pareja!’".

Pero ¿Cómo es la mujer más poderosa del mundo? Angela Dorothea Kasner nació el 17 de julio de 1954 en Hamburgo, hija de un pastor protestante y una maestra de inglés y latín. A los tres años su padre, Horst Kasner, decidió volver al otro lado, a la Alemania comunista, a pesar de la oposición de su mujer, Herlind, nacida en la actual ciudad polaca de Gdansk.

Merkel, que conserva el apellido de su primer marido, Ulrich Merkel, pasó así la mayor parte de su infancia con sus dos hermanos menores, Marcus e Irene, en Templin, en Uckermark, una de las regiones de la extinta República Democrática Alemana (RDA) con numerosos bosques, praderas y lagos, a una hora y media al norte de Berlín.

"Era realmente torpe", recordaría la canciller alemana. Pero equilibrando eso, su desarrollo lingüístico sobresalió desde temprana edad. "Como estudiante era muy aplicada. Ángela hacía lo que se le decía. Nunca replicaba", decía una profesora suya.

Pero desde temprana edad, se notaba que la política era lo suyo. Con cinco años daba discursos ante su abuela. Con ocho se sabía los nombres de todos los ministros del gabinete de entonces. "La elección de Gustav Heinemann como presidente federal de Alemania (1969) la escuché escondida en el baño de la escuela", revelaría más tarde Merkel sobre su pasión por lo que ocurría al otro lado del muro de Berlín.

Pero no fue hasta después de que el Muro se desvaneciera en noviembre de 1989, que decidió involucrarse en la política. Tentada a seguir como intérprete por su pasión por los idiomas, finalmente se decantó por la física, porque, según explicó, era lo único en lo que el gobierno comunista de la RDA, "no podía inmiscuirse".

Ulrich Merkel, un reconocido físico como ella, licenciada en Física en la Universidad de Leipzig fue su primer marido con quien se casó a los 23 años. Su historia de amor culminó en un divorcio apenas cinco años después de casarse, en 1977. Angela admitió tiempo después que contrajo matrimonio “porque todo el mundo se casaba” en aquel entonces. En Alemania, las mujeres adoptan el apellido de su marido, es por ello que Merkel lo conservó tras firmar los papeles de su separación porque entonces ya había ganado reconocimiento bajo ese nombre. 

La joven física se cruzó con su actual marido, Joachim Sauer, en 1981, en los pasillos del Instituto Central de Química Física en la Academia de la Ciencia de la RDA, en Berlín. ¿Qué le enamoró de él?, le preguntaron una vez, "me encanta su inteligencia", comentó sobre "Achim", como lo llama en la intimidad.

Muy celosos de su vida privada se desconoce cuándo surgió el amor entre los dos. Ciertos rumores apuntan a que Merkel, separada de su primer marido en 1981, fue la causa del fin del matrimonio de los Sauer, que tuvieron dos hijos. Tras años de convivencia común en la capital alemana decidieron formalizar su relación el 30 de diciembre de 1998.Juntos residen desde hace años en un piso en alquiler en el centro de Berlín, que no decidió cambiar tras ganar sus primeras elecciones en 2005.

Aunque el químico y catedrático estuvo siempre bajo la atención de todos los flashes por la carrera política de su esposa, Sauer se encargó de dejar en claro que lo suyo era el perfil bajo. De hecho, no aceptó nunca dar una entrevista personal que no se centrara en su trabajo como investigador. No es muy común ver a Merkel y su marido juntos en público. De hecho en 2005, cuando fueron al festival de ópera de la ciudad de Bayreuth, los medios locales lo apodaron “el fantasma de la ópera”.

Sauer estuvo casado previamente con una química cuyo nombre nunca ha sido revelado públicamente. Y tiene dos hijos adultos fruto de ese matrimonio, Daniel y Adrian. Después de que el primer matrimonio de Merkel concluyó en divorcio en 1982 comenzaron a vivir juntos y se casaron en 1998.

Se dijo entonces que el matrimonio "pudo haber estado políticamente motivado", quizás por la presión de la iglesia y de algunos miembros del partido de la canciller, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que consideraban "inapropiado" que la líder del partido conservador vivieran con un hombre sin casarse. Según el tabloide alemán Bild el matrimonio "fue tan secreto que ninguno llevó a sus padres o amigos". 

Puertas adentro

Con el paso de los años, ha sabido implementar una receta para sobrellevar las más duras decisiones de la política mundial: jardinería y cocina. Es sabido que la ex canciller disfruta de cultivar patatas y cocinar comida casera en la casita que poseen en Uckermark y a donde se escapa siempre que tiene ocasión.

"Me gusta mucho cocinar. Sobre todo rollos de carne rellenos y sopa de patatas. Mi marido no se queja casi nunca. Sólo le parece siempre que pongo muy poco 'Streusel' (migas de azúcar y mantequilla) en los pasteles. A fin de cuentas, es hijo de pastelero", comentó. Pero añadió que su plato estrella es la sopa de patatas.

En una entrevista con niños, reveló que le gustan los espaguetis a la boloñesa, los erizos, los elefantes y las liebres, que le gustaría hacer senderismo en las Rocosas (en Estados Unidos) y hacer el Transiberiano y que si no fuera política, le hubiera gustado ser astronauta "para volar alrededor de la Tierra y ver todo desde arriba".

Caracterizada por "permanecer tranquila ante situaciones tensas", superó las principales crisis de gobierno: económica en 2008, migratoria en 2015 y una pandemia por Covid-19 en 2020. Merkel va "con toda normalidad" al supermercado, cuentan los residentes que hablan con ella sobre temas cotidianos. También le gusta nadar en los lagos de la localidad. "Antes lo hacía siempre desnuda", comentaban los lugareños.

Entre sus pasiones se encuentra también la música clásica, de lo que da fe su tradicional presencia en la inauguración del festival wagneriano de Bayreuth, a donde acude siempre con su marido al comienzo de sus vacaciones estivales antes de emprender rumbo a la montaña para practicar senderismo. "Me cuesta más bajar las montañas que subirlas", dijo.

La mandataria alemana que le gusta más el salami que el chocolate y que durante tantos años en el poder ha sabido codearse con figuras políticas, culturales y del deporte, siempre dijo que si tuviera que llevarse a alguien a una isla desierta, se llevaría a “su marido”.

Es que la buena relación entre ambos, fue revelada durante una entrevista en que le preguntaron: “Señora Merkel, ¿utiliza tecnología inteligente en casa o enciende el lavarropas usted misma?”, a lo que ella contestó:
Francamente, mi esposo se ocupa de eso”.

Orgullosa de pertenecer a una minoría en Alemania, donde las tareas domésticas siguen recayendo en parejas con una visión más moderna, dijo que llega de noche a su casa y “para encender el lavarropas necesitaría tener una casa con las paredes más gruesas para no escuchar el ruido de la máquina”.

Se sabe que Sauer (su nombre significa "amargo" o "malhumorado" en alemán) detesta la publicidad y se muestra notoriamente intimidado por las cámaras y los medios de comunicación. Se dijo que en 2005, cuando su esposa estrenó el cargo de canciller- la primera mujer en ocupar el puesto-, el profesor se quedó en su casa y miró la ceremonia por televisión.

Otro de sus rasgos, reflejados por usuarios de internet, fue el pantone Merkel, el descriptivo vestuario de la ex canciller en diferentes gammas de colores, donde ella siempre prefirió usar dichos conjuntos antes que polleras. Los trajes van desde un alegre verde manzana hasta el azul petróleo y el negro, pasando por estridentes fucsias, la gama de los rosas y violetas y también de los marrones. En cuanto a su calzado favorito, suelen ser los mocasines, la comodidad ante todo. |

    Vínculo copiado al portapapeles.

    3/9

    Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

    Ant Sig