El día que el Indio Solari apagó la luz de sus seguidores: las impactantes imágenes de una noche que terminó en tragedia – Negocios & Política

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A meses del juicio oral |El día que el Indio Solari apagó la luz de sus seguidores: las impactantes imágenes de una noche que terminó en tragedia

Olavarría se tiñó de sangre el 11 de marzo del 2017, sumado a los cruentos testimonios de quienes asistieron a la “Misa Ricotera”. Una noche que muchos recordarán como un antes y un después de la trayectoria de un ícono invaluable del rock nacional argentino. Ya pasaron más de cuatro años y los testimonios de esa noche aún se hacen presentes en una causa que todavía continúa abierta.
Celeste Cappello
Música
Celeste Cappello
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Solo bastaba con que Carlos Solari anuncie la fecha y el lugar de su próximo espectáculo para que una maquinaria invisible se ponga en funcionamiento. El “pogo más grande del mundo”, como le denominan a la gran marea humana que se mueve de un lado a otro cuando el artista toca su éxito, ponía los autos, furgonetas y buses a punto y esperaban el día indicado para salir a la carretera. Mientras autoridades policiales y comerciantes redoblaban esfuerzos para “paliar” la demanda de quienes iban a asistir a verlo.

Pero ¿quién es este personaje calvo, reacio a las apariciones públicas y que en los últimos años se metió de lleno en la discusión política argentina? Carlos el Indio Solari nació en Paraná, Entre Ríos (a 450 km de Buenos Aires) el 17 de enero de 1949. Sin embargo, su particular fama la logró en la ciudad de La Plata, semillero por excelencia del rock argentino. Allí fundó junto al guitarrista Eduardo Skay Beilinson la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en 1976, sin saber que se convertiría en el conjunto más importante de la escena moderna.

Los Redondos, harían culto de un perfil retraído, que derivó en una mística dogmática, reforzada por frases e imágenes que se instalaron en el imaginario colectivo: “Violencia es mentir”, “todo preso es político”, “el futuro llegó hace rato”, “vivir sólo cuesta vida”, “el lujo es vulgaridad”, “Fijate de que lado de la mecha te encontrás”, “lo mejor de nuestra piel es que no nos deja huir”, “la vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo”, “soñás la hoguera donde siempre sos la leña”, entre otras, significaron un faro cultural para muchos jóvenes de bajos recursos en plena instauración del neoliberalismo en Argentina.

Pero llegó la década del 2000 y ya no había lugar para el hervor ricotero; entonces, los Redondos se despidieron con un memorable recital el 4 de agosto de 2001 en el estadio mundialista de Córdoba, habida cuenta de la prohibición que recaía sobre el conjunto para tocar en la capital tras la muerte de Walter Bulacio, a manos de la policía, el 26 de abril de 1991, antes de un show en el estadio Obras.

Lo que no ha muerto es la pasión de “las bandas”, como se denomina a los seguidores de los Redondos. Solari armó la suya, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, para la cual supo rodearse de los mejores valores de la nueva era, como los guitarristas Baltasar Comotto y Gaspar Benegas.  El conjunto debutó el 12 de abril de 2008 en Jesús María, Córdoba, la misma provincia del adiós; y todo pareció haber quedado suspendido en el tiempo. Unas 40.000 personas vieron ese show pero el número aumentaría en las siguientes presentaciones, al punto que en el último, en marzo de 2016 en Tandil (a 350 km de Buenos Aires) concurrieron 150.000 personas. Ese día el artista anunció que sufre mal de Parkinson, por lo que sus presentaciones se hicieron más esporádicas. “Cuando tenés una enfermedad así, el reloj empieza a funcionar”, dijo a la revista Rolling Stones semanas atrás.

La tragedia en una “Misa”

“En todos los recitales puede morir gente, pero no así”. La frase forma parte de la declaración testimonial que Agustín Cabrera presentó el lunes en la Fiscalía de Investigaciones Especiales de Azul. En el documento, el cordobés de 31 años dejó constancia de lo que presenció en el recital que Solari ofreció en Olavarría el 11 de marzo de 2017.

La vuelta del Indio dejó como resultado la muerte de dos personas y las lesiones de otras 50, muchas muy complicadas. Muchos de los fanáticos que concurrieron a Olavarría contaron lo sucedido en el predio rural La Colmena. Si bien las líneas de celular y la red de Internet móvil se saturaron debido a la gran concentración de más de 300 mil personas.

"Si van a haber 200 mil personas no podes dejar la salida cercada", "fue impresionante la cantidad de droga que se vio pasar dentro del predio", "dejaban pasar de a montones sin entradas al recital", "entró mucha gente sin entradas y había muchos nenes", fueron algunos de los comentarios que aparecieron horas después en las redes.

Mientras la desesperación y el caos crecía en Olavarría, a través de la cuenta oficial Virumancia, que maneja el entorno del cantante, el Indio Solari publicó un comunicado en el que atacó a los medios. "Para las familias que esperan a los suyos: Una vez más, de forma irresponsable y mezquina los medios están VENDIENDO pescado podrido. POR FAVOR NO CREAN TODO LO QUE SE DICE. Esperamos que con el correr de las horas todos vayan llegando a sus hogares", señalaba el breve texto.

Con el correr del tiempo, el cantante se mostró muy consternado por lo sucedido y deslindó responsabilidades en la productora En Vivo S.A., organizadora del evento, empresa que pertenece a los hermanos Marcos y Matías Peuscovich y remarcó que “nunca habían tenido ningún tipo de problemas”. Así, dejó en claro que no tenía ningún tipo de sociedad con esta gente que debía organizar el show y garantizar la seguridad en el mismo.

“El abandona la lucha por la vida” a escasos metros del escenario, según relató Agustín, mientras el ex Patricio Rey cantaba el segundo tema del show, “Ropa sucia”. Y sostuvo que una avalancha le provocó la muerte: “Era bajito, chiquito, lo han apretado tanto que se ahogó”. Tras contar que llegó en micro desde Córdoba esa misma tarde, Cabrera denunció que en las inmediaciones del predio La Colmena no había ningún control. “Caminabas como si nada, esperábamos encontrar alguna valla, algún control, pero cuando (nos) quisimos acordar ya estábamos dentro del predio, no nos cacharon, no nos pidieron la entrada”. Tampoco divisó a personal de la Municipalidad de Olavarría ni de seguridad, pero sí a efectivos policiales.

“El predio fue una trampa mortal”, aseguró en su declaración. Y entonces, a unos tres metros suyos encuentra a Bulacio (luego se enteraría de su nombre): “Tiembla y se desvanece hacia adelante, de costado, cae temblando, le veo espuma y luego sangre en la boca”. Agustín se acercó para ayudarlo “porque lo estaban pisando como a un trapo de piso”. Lo tomó de un brazo. Estaba rígido: “Duro”, declara. Con la ayuda de otros jóvenes logró levantarlo. Es solo un instante. Bulacio vuelve a caer. “En ese momento me doy cuenta de que estaba muerto”.

Mientras el recital continuaba Bulacio seguía allí, en el piso, ya sin vida. “Estuvo tirado muerto un rato largo”. Y con “100 pisotones por minuto, multiplicados por los minutos que estuvo tirado en el piso”. Cabrera y otras personas no podían contener “a la masa de gente que se movía”. ¿Era producto del tan mentado pogo? “Definitivamente fue una avalancha”, afirmó Agustín. “Una avalancha es no poder moverte de manera independiente. (En) un pogo el movimiento es voluntario, hay aire. En la avalancha no: tenés que aguantar, tenés que rogar que no te mueras”.

El testimonio de Agustín, quien reconoce que había fumado marihuana y consumido alcohol aunque no perdió la lucidez (“Yo sé lo que viví ahí”), apuntó directamente a Solari. “El Indio vio lo que estaba pasando, y si no lo vio él, tendrían que haberlo visto los músicos”, acusó, y explicó que la tragedia pudo haber sido mayor: “Si la gente hubiese sido más hija de puta, podrían haber más personas fallecidas”.

Lo que tenía que ser una fiesta terminó en tragedia. Ya se cumplieron cuatro años del recital en el que murieron dos personas, lo que marcó un antes y un después no sólo para los fanáticos sino para el propio artista, que no volvió a tocar en vivo.

La causa hoy:

Cuatro años después, la causa sigue abierta. Los acusados, los empresarios Gustavo Zurita y los hermanos Marcos y Matías Peuscovich, todos imputados por doble homicidio culposo y lesiones culposas reiteradas, una figura por la que podrían ser condenados a penas de hasta cinco años de cárcel serán llevados a juicio oral y público en febrero del 2022.

El recital del Indio Solari y su banda, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, se realizó en el predio La Colmena el 11 de marzo de 2017, y la cantidad de público superó ampliamente la habilitada para el evento. Juan Bulacio y Javier De León murieron por asfixia producto de un prolongado período de hipoxia como consecuencia de la presión entre el público que masivamente, como en cada recital del Indio Solari, desbordó la capacidad de aforo.

Si bien se registraron múltiples contusos y heridos, sólo ocho casos llegarán a juicio como damnificados. El juicio comenzará el 10 de febrero desde las 9:00 y se extenderá, a razón de una audiencia por semana, hasta abril de 2022 aunque probablemente se extienda hasta mayo. Las audiencias están previstas para los días 10, 17 y 24 de febrero; 3, 10, 17, 24 y 31 de marzo; 7 y 14 de abril, cuando se clausurará la etapa de declaraciones de testigos y presentación de pruebas.

Luego vendrá la etapa de alegatos, réplicas, dúplicas y últimas palabras de los acusados, que precederá a la deliberación del tribunal y el anuncio del veredicto. Ni Solari, ni el intendente de Olavarría Ezequiel Galli están entre los acusados. Aquella noche, según se discutirá en el juicio, concurrieron al recital más de 300 mil personas cuando la concurrencia permitida era de hasta 200 mil.Cuando la banda estaba tocando el tercer tema del concierto se produjo un ingreso masivo de miles de personas, lo que –según la hipótesis que se analizará en el debate- causó las muertes y las lesiones.|

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