Fraudes, fama y fugitivos: la estafadora vegana que terminó en la cárcel por una pizza – Negocios & Política
 

Imperdible |Fraudes, fama y fugitivos: la estafadora vegana que terminó en la cárcel por una pizza

Con tinte de true crime, llega a Netflix el 16 de marzo, la serie documental Bad Vegan que promete superar ampliamente el rating de El estafador de Tinder. La historia de Sarma Melngailis y su caída por un pedido de delivery.
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Sarma, fue la creadora en 2004 en Nueva York del “mejor restaurante crudivegano del mundo”. Se llamó Pure Food and Wine y se inauguró en el subsuelo de un edificio en el distrito de Gramercy, a una cuadra al este de Union Square. Enseguida se volvió el furor de los bloggers gastronómicos, al enfocarse exclusivamente en la comida cruda (raw food). Inclusive llegó a cautivar a celebrities de toda índole. Por ejemplo, se sabe que Boy George dio en Pure Food and Wine una nota para The New York Times, o que, en febrero de 2011, allí Alec Baldwin conoció a su actual esposa Hilaria.

Once años después de que Pure Food and Wine abriera, sus empleados llegaron a renunciar dos veces con sendas demandas por salarios impagos y millonarios desfalcos. ¿Qué había ocurrido? En noviembre de 2011 (cinco años antes de caer presa), Melngailis había conocido por Twitter a Anthony Strangis y se dejó convencer por las promesas más raras e ilógicas que aquél le hizo. Entre ellas, la de que sabía la forma de que su perro Leon, de raza pitbull, se volviera inmortal.

De hecho, se cree que en 2012 ya estaban casados, y que Strangis comenzó a drenar la fortuna del restaurant para su propio beneficio. Sólo hasta enero de 2015, según cálculos estimativos, movió fondos cercanos a los tres millones de dólares hacia su propia cuenta bancaria, a ciertos casinos y a gastos de lujo. También se llevó otros miles en efectivo.

Estafada por su marido, la acusaron de robar cerca de dos millones de dólares de su propio negocio y fue apresada en 2016, cuando pagó un delivery con su tarjeta de crédito: terminó en la cárcel por pedirse una pizza.

Bizarra y atrapante, la fugitiva vegana como se la conoció tiene picantes condimentos para atrapar a quiénes disfruten del género de True Crime. “Tras casarse con un misterioso hombre que le juró que haría que su perro fuera inmortal, una famosa restaurantera vegana pierde el rumbo en su vida”, sintetiza la promoción de Netflix sobre esta serie documental de cuatro episodios al comando de Chris Smith, uno de los productores de la serie Rey Tigre y director del documental FYRE: La fiesta más exclusiva que nunca sucedió.

Con gran extravagancia, combina lo delictivo, lo gastronómico y lo empresarial alrededor de un exhaustivo material de archivo, de imágenes reveladoras y de recurrentes testimonios en primer plano. Pero la perla de la cuestión será la propia Sarma Melngailis: la pujante emprendedora crudivegana que cayó en desgracia.

¿Fue ella una delincuente o una víctima de un marido narcisista y psicópata? El placer adictivo actual por las series true crime (crimen verdadero) juega a favor del éxito que se espera. También el goce morboso de quienes están a la orden del día para denostar a la filosofía de los veganos, sin captar su complejidad.

Varios productores ejecutivos: Ryann Fraser, Mark Emms y el propio Chris Smith, involucrados en la historia aseguran que Melngailis no tenía el perfil de alguien manipulable con frases delirantes como las de Strangis. Nacida en Massachusetts, se graduó en economía en Pennsylvania y se mudó a Nueva York queriendo trabajar en firmas de inversión.

Pero ella se animó a otro menú para su vida: se inscribió en el French Culinary Institute y se graduó en 1999. Con su ex novio Matthew Kenney (hoy un chef famosísimo) abrió el restaurante Commissary en 2001, sin el éxito esperado. Lo lograron recién 2004 con Pure Food and Wine: la revolución crudivegana estaba en marcha.

Aunque Bad Vegan revelará que el negocio acarreaba severos problemas comerciales. Ya en 2007 Melngailis deslizaba que tenía una deuda de cientos de miles de dólares, y que se sentía “agotada, hastiada e incluso al borde de un ataque de nervios”. Justo cuatro años antes de conocer vía Twitter a Anthony Strangis.

Supuestamente influida por Strangis, en 2014 Melngailis dejó de aparecer en Pure Food and Wine. Aunque ella les había dicho a sus empleados que trabajaba para expandir el negocio, en enero de 2015 rebotaron los cheques de cerca de 100 personas. Se negaron a trabajar gratis y entonces Pure Food and Wine dejó de funcionar.

Hubo nuevas promesas, pero también recurrentes fraudes y drenajes de más miles de dólares a favor del marido de Melngailis. Y, en julio de 2015, el “mejor restaurante crudivegano del mundo”, tal como le decía parte de la prensa culinaria en Nueva York, terminó cerrando para siempre. Al tiempo Melngailis y Strangis abandonaron Manhattan. Fueron rastreados por distintos estados y los localizaron recién el 10 de mayo de 2016: estaban en un hotel a 32 kilómetros de Knoxville, Tennessee.

Habían estado escondidos durante cuarenta días, hasta que los delató un pedido de delivery con la tarjeta de crédito de Melngailis en la cadena de pizzas Domino's: un símbolo de comidas rápidas, muy lejos de la cocina vegana de alto nivel. ¿Qué habrá sentido la pionera en Nueva York de la raw diet al ser arrestada por culpa de una pizza?

¿Cómo terminó esta secuencia para ambos? Enfrentaron distintos cargos, desde hurto mayor hasta fraude fiscal y defraudación, y las condenas llegaron en 2017. Los pormenores de las condenas llegarán al final de Bad Vegan. También se sabrá cómo se reinventó Melngailis escribiendo libros, o ampliando sus experiencias por las redes sociales. |

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