«Que el expediente no descanse en algún rincón»: el pedido desesperado de una de las víctimas del cura Ilarraz – Negocios & Política

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La fé ciega y la confianza traicionada traicionada |"Que el expediente no descanse en algún rincón": el pedido desesperado de una de las víctimas del cura Ilarraz

Por abuso de menores, el primer denunciante solicitó la pronta condena sobre el cura, procesado a 25 años de prisión por abuso de menores durante el 2018. Pidió a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que se expida "con prontitud" sobre el pedido que realizo el sacerdote para considerar prescriptos los delitos: "es su decisión, ojalá den un paso adelante y fortalezcan nuestros derechos con una resolución favorable para la sociedad”.
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Una de las víctimas del cura Justo José Ilarraz, condenado a 25 años de prisión por abuso de menores, pidió hoy a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que se expida "con prontitud" sobre el pedido que hizo el sacerdote para considerar prescriptos los delitos.

Hernán Rausch, una de las víctimas y primer denunciante del cura aseguró: "Es su decisión, ojalá den un paso adelante y fortalezcan nuestros derechos con una resolución favorable para la sociedad, de la cual dependen muchas familias lastimadas por la indiferencia ante estos tan lamentables acaecimientos".

Ilarraz fue condenado a 25 años de prisión efectiva por abuso y corrupción de niños y adolescentes de entre 10 y 14 años por un tribunal de primera instancia el 21 de mayo de 2018, acusación agravada por ser el encargado de la educación de las víctimas en cinco de los siete casos denunciados.

"Cuando se juega perversamente con un niño, se lo abusa en su pureza, se lo maltrata y cosifica, se mata su inocencia, se distorsiona su amor puro y se seca gran parte de su afectividad, condicionando así su capacidad de amar", señaló Rausch en su carta.

"A partir del atropello -continúa el escrito-, generaron desconfianza, miedos y culpa, que benefician a los dañinos y les dan control sobre sus víctimas, cargando e imponiendo culpa y traición, pero con apoyo, verdad y confianza, entereza, convicción y educación familiar, las hemos vencidos".

Finalmente, Rausch manifestó estar "fortalecidos y orgullosos de la lucha, y contenidos por nosotros y muchos más", pero le pidió a la Corte Suprema de la Nación que "no torne infinita la espera, no aplace ni postergue su expresión" y que "el expediente no descanse ni repose en algún rincón". "Ahora es tiempo para los sobrevivientes, de culminar y cerrar esta espeluznante historia que con coraje y valor asentó precedente, fortaleció el Código Penal, y da luz, confianza e ilusión a tantas personas. La sociedad Argentina lo necesita y está esperando", concluyó.

La sentencia fue confirmada luego por la Cámara de Casación Penal el 7 de marzo de 2019. Además, el sacerdote fue declarado culpable de abuso deshonesto agravado por ser encargado de la educación de las otras dos víctimas que lo denunciaron y testimoniaron en el juicio, quienes hoy tienen cerca de 40 años.

Pero en noviembre del 2020, los jueces de Entre Ríos Bernardo Salduna, Susana Medina y Juan Ramón Smaldone dieron lugar al pedido del abogado Jorge Muñoz, representante de Ilarraz, de que la Corte Suprema se expida sobre la prescripción de los delitos. El día de la condena "quedará en la historia", afirmó Rausch, y recordó "todo el camino recorrido, el gran esfuerzo de todos aunados para esclarecer sucesos y hechos objetivos, partiendo de años de indignación, habiendo superado el prejuicio y temor".

El juicio sirvió para "correr el telón de tanta impunidad y aprovechamiento, desenmascarar la trama de silencio de una institución poderosa y de la complicidad de los que, siendo nosotros niños, llevaron por delante nuestras vidas, dañando nuestros caminos, dinamitándolo a cada paso", agregó.

Previo a la condena, "hubo heroicos actos de valentía y coraje de las víctimas, ahora sobrevivientes, que han traspasado las dudas, temores, amenazas, trastornos en su salud, pero que pudieron contar y detallar los abusos cometidos por una persona adulta hacia menores a su cargo", dijo Rausch.

En ese sentido, precisó que fueron años de "muchos sufrimientos, sometimientos y extorsiones psicológicas y perversas sugerencias de los implicados y encubridores, imponiendo castigo, división, desarraigo, temor, actitudes despectivas, discriminación y acusación, aludiendo traición a la doctrina".|

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