De bancario a farmaceútico: ¿quién es Ibar Esteban Pérez Corradi, el mayor implicado en el tráfico de efedrina? – Negocios & Política

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A 13 años del triple crimen de General Rodríguez |De bancario a farmaceútico: ¿quién es Ibar Esteban Pérez Corradi, el mayor implicado en el tráfico de efedrina?

Estuvo prófugo más de cuatro años por ser el principal actor intelectual de un triple asesinato ocurrido en 2008 a empresarios farmacéuticos vinculado con el tráfico de efedrina.  Lo llamaban el "hombre de las cuatro identidades" y para burlar a la justicia, se había borrado las huellas dactilares. Finalmente el 2011 fue excarcelado y ahora apela a una baja de su sentencia por los delitos cometidos.
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Ibar Pérez Corradi fue detenido en junio de 2016 después de una extensa negociación de sus abogados con el Ministerio de Seguridad de entonces, a cargo de Patricia Bullrich, tras permanecer más de cuatro años prófugo.

Una vez en la Argentina, Pérez Corradi quedó detenido a disposición de la jueza María Servini, quien en dos oportunidades dictó su falta de mérito en la causa por la presunta autoría intelectual del Triple Crimen de General Rodríguez.

Lo llamaban el "hombre de las cuatro identidades" y para burlar a la justicia, se había borrado las huellas dactilares. También usaba documentos de identidad de personas fallecidas y cambiaba constantemente de apariencia. El sujeto finalmente fue detenido en Brasil y trasladado a Paraguay, donde también era requerido por la justicia por utilización de documentos de identidad falsos.

Finalmente, fue detenido en un apartamento de la ciudad brasileña de Foz de Iguazú, fronteriza con Paraguay y Argentina. La justicia argentina había solicitado la extradición del empresario de (38 años en ese entonces) por el triple crimen, en el que fueron asesinados tres empresarios farmacéuticos. Tras negarse a declarar ante la justicia en Asunción, Paraguay, el individuo reconoció su verdadera identidad y advirtió: "Voy a presentar pruebas porque quiero demostrar mi inocencia".

Los hechos

Pérez Corradi, que usaba los alias "Chiquito", "Peludo" y "Pelado", trabajó en el Banco Nación durante seis años antes de convertirse en empresario farmacéutico. En 2011 fue enviado a prisión preventiva acusado de ser uno de los principales proveedores de efedrina, un compuesto que se utiliza para la producción de drogas sintéticas. Pero ese mismo año fue excarcelado.

En 2012 un fiscal pidió su captura, acusado de ser autor intelectual del triple asesinato de empresarios farmacéuticos vinculados al comercio ilegal de la efedrina. Pero Pérez Corradi se había fugado. Desde entonces pesaba sobre él una orden de captura internacional y se convirtió en el hombre más buscado por Argentina.

También figuraba entre las personas más buscadas por Interpol, acusado de privación ilegítima de la libertad, encubrimiento y lavado de dinero. Los medios locales informaban que Pérez Corradi había estado moviéndose con sus identidades falsas por la "triple frontera" de Paraguay, Brasil y Argentina. Se dice que durante los años en los que se desconoció su paradero, el prófugo siguió vinculado al tráfico de efedrina. Afirmaban que Pérez Corradi contaba "con un único cliente: la peligrosa organización delictiva brasileña Primer Comando Capital (PCC)".

Al parecer usaba varias identidades para cruzar las tres fronteras: la de un argentino fallecido, José Luis Fernández, y la de un paraguayo, Walter Miguel Ortegas Molinas, las dos con sus respectivos documentos de identidad. También usaba el nombre de Ibar Pérez Corradi (sin su segundo nombre) o Ibar Pérez. Luego trasciende que habían encontrado su paradero cercano a Ciudad del Este, Paraguay. Fue entonces que el sujeto tomó la decisión de someterse a una dolorosa cirugía para borrarse las huellas dactilares.

Según funcionarios argentinos, el prófugo pagó US$50.000 por esa operación. Desde ahí tanto las fuerzas de seguridad argentinas como paraguayas lo siguieron cada vez más cerca. Algunos informes indicaban que Pérez Corradi había contado con la protección de policías locales para evitar su detención.

Al mismo tiempo, otros tres sujetos fueron condenados en Argentina a cadena perpetua por el asesinato de los empresarios farmacéuticos Sebastián Forza (de 34 años), Leopoldo Bina (35) y Damián Ferrón (37). El caso fue conocido en Argentina como el triple crimen de General Rodríguez, por la localidad donde fueron encontrados en agosto de 2008.

Igual que Pérez Corradi, los tres traficaban efedrina, un compuesto cuya venta había sido restringida en el país meses antes. Los tres sujetos fueron encontrados días después de que se reportó su desaparición. Tenían disparos, quemaduras y evidencia de torturas.

Posteriormente fueron detenidos Cristian Lanatta (38 años), Martín Lanatta (39) y Marcelo Shillaci (32), y condenados a cadena perpetua por el triple asesinato. También fue condenado Ibar Esteban Pérez Corradi. Se dijo que el móvil de los homicidios fueron diferencias sobre la participación de las víctimas en el negocio del tráfico de efedrina.

Entonces uno de los condenados, Martín Lanatta, declaró a los medios que el crimen había sido ordenado por Aníbal Fernández, jefe de gabinete de ministros de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Fernández también fue candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires en las elecciones de 2015.

Fernández negó las acusaciones que, dijo, eran parte de una operación de los medios para "perjudicar su candidatura y llevar al poder" al partido del actual presidente Mauricio Macri. En diciembre de 2015 los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci se fugaron de la cárcel donde cumplían su condena en Buenos Aires. Los tres fueron recapturados 15 días después.

Cuando se dio a conocer la captura de Pérez Corradi, Aníbal Fernández salió a declarar a los medios que desconocía al detenido. "No lo conozco, no sé quién es", dijo. Y agregó: "A mí no me preocupa nada y me parece favorable que este señor, si es que tiene que ver con este tipo de delitos, haya sido detenido, porque de una vez por todas se tiene que esclarecer".

Absuelto del triple crimen…

La investigación por el secuestro y brutal asesinato de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, los protagonistas del llamado triple de General Rodríguez, dio un giro cuando la jueza María Servini ordenó profundizar en los lazos de poder (“políticos, servicios, fuerzas de seguridad”) que rodearon aquella masacre.

Casi 13 años despúes del brutal crimen, la justicia pudo acreditar una de las dudas que tenía la causa: Leopoldo Bina, “el muchacho que estaba en el lugar equivocado”, podría haber “jugado a dos puntas” en el millonario negocio del tráfico de efedrina y por eso no solo Ibar Pérez Corradi podría haber sido uno de los “enojados” por el negocio que estaban intentando cerrar las víctimas, aprovechando la caída de varios jefes de la droga.

No abrigo dudas que parte de esa complejidad (del crimen) radica precisamente en que la maniobra involucra personas con una esfera de poder mucho más amplio que el de Pérez Corradi, pero además describe una estructura que claramente excede la que podría montar él solo”, sostuvo la jueza en el fallo. Así se desprende de la extensa resolución que firmó la jueza María Servini, en donde dispuso por segunda vez la falta de mérito para Pérez Corradi en la acusación por su vinculación con el secuestro y homicidio de las víctimas.

Por la masacre ya fueron condenados a prisión perpetua a Martín y Cristian Lanatta y Marcelo y Víctor Schillacci. Tres de ellos fueron protagonistas de una inédita fuga en los primeros tiempos del gobierno macrista hasta ser recapturados.

Pérez Corradi fue detenido en Paraguay en 2016 y extraditado a Buenos Aires. Siempre negó haber cometido el crimen. Según contó recientemente, cuando lo detuvieron, desde la AFI macrista le dijeron que involucrara a Aníbal Fernández en el crimen, al que se sindicaba como “La Morsa”. Preso desde entonces y condenado también por lavado de dinero en la mafia de los medicamentos.

 “Entiendo que la prueba colectada en la instrucción no alcanza para poner en cabeza del imputado (Pérez Corradi) la autoría intelectual del tripe homicidio que se pesquisa-, como así tampoco la misma permite desvincularlo de los hechos”, sostuvo el fallo. Pero la jueza tampoco encontró elementos para desvincularlo de la causa. Es que Pérez Corradi “ha formado parte de una organización narco criminal, que podría vincularse con los homicidios aquí pesquisados”.

Por eso, Servini ordenó profundizar la investigación. Y entre otros puntos dispuso analizar los otros negocios que tenía Martín Lanatta con el mundo de la efedrina, por afuera de Pérez Corradi; los vínculos con un agente de inteligencia mencionado como “Máximo” y el rol de Julio Posse, un oscuro personaje que aparece en la causa desde el inicio y al que se sindicó como un miembro de la entonces SIDE.

A Pérez Corradi se lo acusó de haber planeado “la privación ilegítima de la libertad y posterior homicidio de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón, hechos llevados a cabo mediante una coordinada y preestablecida división de tareas, ejecutadas con alevosía y ensañamiento por parte de Martín y Cristian Lanatta, junto con Víctor y Marcelo Schillaci”.

En una emboscada, las víctimas fueron citadas a una reunión, luego llevadas a una casa en Quilmes donde fueron ferozmente torturadas y asesinadas. A Bina le arrancaron una oreja. Forza, obligado a tomar cocaína, fue el último: antes lo obligaron a presenciar la muerte de sus amigos. Todos fueron rematados a tiros. Primero Ferrón. Después Bina. Por último, Forza, con ocho tiros, el doble de los que habían recibido cada una de sus compañeros.

Con los crímenes cometidos, los asesinos conservaron en frío los cadáveres hasta el 13 de agosto. Los cuerpos fueron encontrados ese día por la tarde en una zanja, tirados en un descampado de la localidad de General Rodríguez.

Acusados por el triple crimen

Según la hipótesis de la causa, Forza, Ferrón y Bina se habían convertido en una “molesta competencia que no hacían más que complicar las cosas” de Pérez Corradi. Pero en la investigación que llevó adelante el juzgado se pudo acreditar algo que hasta ahora era solo una versión: Bina “se encontraba trabajando en una organización criminal que hace años enviaba efedrina al exterior” y “todo indicaría que se trata de la misma organización que componía” Pérez Corradi.

Y ahí cobra relevancia el rol de Luis Tarzia, el único argentino detenido cuando allanaron un laboratorio clandestino de drogas en Ingeniero Maschwitz, pocas semanas antes del triple crimen. Con Tarzia comenzó la investigación de la llamada “ruta de la efedrina” y el entonces juez Federico Faggionatto Márquez lo consideraba el nexo local de una banda de narcos mexicanos. Tarzia –fallecido en prisión en 2009- fue el contacto entre el líder de esa organización el mexicano Jesús Martínez Espinoza y Sebastián Forza, una de las víctimas del triple crimen de General.

Presentó ante terceras personas -entre ellas a quien por entonces era abogado de aquéllos, Francisco Chiarelli- lo que iba a ser la supuesta estructura de esa “naciente sociedad”: el propio Forza con la logística y los contactos, Ferrón sería el encargado de conseguir la sustancia, y Bina aportaría el contacto con la aduana para asegurar la salida del país”.

La jueza valoró el informe de la DEA que indica que Martínez Espinoza y Rodrigo Pozas Iturbe pertenecían inicialmente a la misma organización, aunque finalmente representaban carteles rivales. Rodrigo Pozas fue el mexicano que quiso imponer el método Breaking Bad en Argentina. Muchos testigos hablaron de Bina en la causa diciendo “el muchacho que había estado parado en el ‘lugar equivocado, en el momento más inoportuno’. La hipótesis es que Bina ya había trabajado para Iturbe e incluso éste le pagó “más de 5,500 dólares por mes por los esfuerzos de Bina en el suministro de efedrina a Iturbe”.

 “En esta dirección, se impone incluso recalcar que del salvajismo con el que ejecutaron a las víctimas, vejadas y maltratadas previo a darles muerte, el caso de Leopoldo Bina fue el peor. Es claro el ensañamiento para con él. De las tres víctimas es el que presenta signos de tortura, posee una fractura en el cráneo de 8x8 cm y le fue seccionado el pabellón auricular derecho, ambas heridas, mientras aún estaba con vida. No es un dato menor”, sostuvo la jueza.

Según la investigación, “se encuentra plenamente acreditada la participación del Pérez Corradi en la operatoria de desvió de efedrina al narcotráfico que se pesquisó en el marco de la causa 16212/07. Está demostrado que el rol de Bina era sacar las encomiendas con efedrina por la aduana, concurriendo para ello al Centro Postal Internacional de Retiro.

Sobre Pérez Corradi, dijo la jueza: “Que se comprenda bien, no es que el aquí imputado haya caído en desgracia por ser socio de Martin Lanatta, no es eso lo que aquí se sostiene, ni es eso lo que sostuvo la justicia de Mercedes; que esto quede bien en claro, el imputado formó parte de una organización narcocriminal, que podría vincularse con los homicidios pesquisados, pero no existe prueba en autos, a mi juicio, que indique que fuera Pérez Corradi quien la liderada. Ya se explicó cómo funcionan este tipo de empresas criminales y la falta de conexión entre las distintas células, la conjunción de elementos locales y extranjeros, por lo que bien podría ser que la decisión de la ejecución de las tres víctimas el imputado no la conociera, o que se encontrarse por encima de él”.|

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