El adiós al “tano” Renni: desde Italia al éxito en la Argentina – Negocios & Política

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Nos dejó el multifacético italiano |El adiós al “tano” Renni: desde Italia al éxito en la Argentina

El artista conocido por su gran debut en el programa “Canta Italia”, falleció finalmente a los 78 años luego de estar casi dos meses internado por Covid.  El actor nacido en Italia estaba hospitalizado desde el 6 de junio. La noticia de su fallecimiento fue confirmada por los productores Gustavo Yankelevich y Carlos Rottemberg.
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Multifacético, se inició en canto y ganó popularidad como comediante. Su vida privada siempre la mantuvo apartada del ámbito público y fue discreto a la hora de hablar de sus amoríos. La muerte de Gino Renni significa la partida de un hombre que fue exponente de la época de oro de las comedias blancas y de las telenovelas de romántico tono naif.

El actor falleció tras estar dos meses hospitalizado en el Instituto Argentino del Diagnóstico y Tratamiento (IADT). Sin bien, tenía colocadas las dos dosis de la vacuna Sinopharm contra el coronavirus, presentó muchas complicaciones propias de la enfermedad.  

“Que tengas un muy buen viaje Tano querido, amigo de verdad, compañero de mil momentos maravillosos. Te quiero mucho Tano, te voy a extrañar”, tuiteó Yankelevich, este domingo, pasadas las 7.

En tanto, desde la cuenta de la empresa Multiteatro, propiedad de Rottemberg, despidieron a Renni con otro sentido mensaje: “Creímos en estas semanas que por justicia esto no terminaría ocurriendo. Nos cuesta la partida del querido Gino. La luchó mucho. Mucho. Abrazo amigo”.

Si bien el actor recibió el resultado positivo del test de Covid el domingo 6 de junio, la noticia se conoció al día siguiente, durante su cumpleaños. Esa mañana, cuando sus afectos lo llamaron para saludarlo, él mismo les informó la novedad. Renni contó: “Estoy internado, y aislado en el IADT, a pesar de tener las dos dosis de la vacuna china. No sabemos cómo me agarró esta pequeña neumonía bilateral y la baja de oxígeno”.

A pocos días en una habitación común, el actor italiano fue derivado a terapia intensiva -debido a que el virus le produjo una neumonía bilateral- hasta esta madrugada, que falleció. “Al final no me dieron el alta, al contrario, me pasaron a terapia intensiva para tener más control. Ahí voy a estar monitoreado, dicen que es para mejor”, contó Renni, con un notable esfuerzo en su voz. “Espero poder zafar rápido de esto”, auguró en ese entonces.

Desde que comenzó la pandemia, Renni se cuidaba para evitar contagiarse. Le habían ofrecido participar de una de las ediciones de MasterChef Celebrity -en Telefé-; pero, por la pandemia, no pudo participar.

“Me llamaron de MasterChef Celebrity, pero después el mismo canal fue cambiando de opinión, a medida que la pandemia se puso más grave. Entiendo que tomen sus recaudos. Yo también me quedé en casa, aunque salía a hacer las compras, pagar las cuentas. De pronto, te dicen que sos de riesgo, y tenés que cuidarte”, le dijo el actor, en ese momento.

Un éxito mundial

Luigi Melieni Mollo fue el nombre con el que lo inscribieron en su Calabria natal. Aquel 7 de junio de 1943, sus padres celebraron el nacimiento del bebé, aunque las preocupaciones por la economía doméstica ensombrecían la vida cotidiana, esa constante lucha por la supervivencia.

Buscando un futuro mejor, la familia se trasladó a Buenos Aires cuando el pequeño Luigi tan solo tenía tres años. Se asentaron sobre la avenida Córdoba, una arteria cercana al Mercado de Abasto donde Francisco, su padre, tenía un puesto de expendio de frutas y verduras. El hombre, de amaneceres de madrugada, sostuvo a la familia con el esfuerzo de un trabajo que solo contaba con un día de descanso por semana.

Así, el matrimonio pudo criar y educar a sus hijos Luigi y Ana María. Luigi sentía devoción por esa hermana compinche que falleció hace algunos años y cuyo duelo nunca pudo superar. “Nosotros somos tanos, nos gusta la famiglia unita”, dijo hace unos años, en una extensa entrevista realizada en su departamento de la avenida Coronel Díaz del barrio de Palermo.

De adolescente, sintió su vocación por el canto. A los 17, se presentó en un certamen en radio El Mundo, luego de sentirse impulsado por su admiración por Doménico Modugno. No fueron pocos los que le aconsejaron que debía cambiarse el nombre por uno de rítmica más sencillo de memorizar. Así fue como se bautizó a sí mismo como Gino Renni, el nombre con el que cobraría gran popularidad.

Su debut se produjo con el programa Italia canta con la voz de Gino Renni, en aquella emisora donde había participado de un concurso de canto. Corría el 8 de abril de 1961 y se iniciaba una carrera marcada por los grandes éxitos populares. Aquel programa duró dos años y fue el prólogo a temporadas en estaciones como Splendid, Libertad y Belgrano.

En 1962, y con tan solo 19 años, pisó un estudio de televisión para debutar en uno de los más famosos programas de la época: Sábados Circulares de Mancera, que emitía Canal 9. Al año siguiente se mudó a Canal 13 para participar de La cantina de la alegría, conducido por Héctor Coire, y El Club del Clan, aquel famoso ciclo donde un grupo de jóvenes cantantes hacía delirar al país.

En 1964, el autor y director Hugo Moser lo convocó para debutar como actor en algunos sketches del programa Disparate S.A, fue el puntapié para que Renni mostrara esa otra faceta que le depararía tantas satisfacciones. Los Campanelli, Los hijos de López y La Tuerca fueron algunos de los espacios donde pudo lucir su faceta como comediante.

Gino Renni rápidamente se convirtió en una figura famosa y su carisma y acento italiano le conferían una personalidad que se distinguía del resto. “En esa época hacía hasta cuatro shows por noche. Recorrí toda Latinoamérica y Estados Unidos. En México, actué en uno de los teatros más grandes del DF con sala llena. Pero me vine, luego de tres meses, porque me ofrecieron hacer La Tuerca. Ahí, de alguna forma, terminó mi carrera como cantante”, dijo una entrevista. En 1970, su paso por La Tuerca, le deparó un premio Martín Fierro.

Sin embargo, a pesar del éxito obtenido como actor, jamás olvidó su faceta como cantante y, en 1970, condujo y cantó en Voltops. Un año después, llegaría un mojón especial de su carrera: Nino, aquella telenovela argentina que fue la primera en cobrar trascendencia internacional y salir al aire para todo el continente con repetidoras como el Canal 9 de Nueva York.

El de la telenovela fue un rubro en el que se lució siempre. Renni era de esos actores necesarios para componer personajes arquetípicos que engrosaban los elencos. Fue un actor convocado por Andrea del Boca, con quien compartió Perla Negra y Zíngara. Con Natalia Oreiro fue parte de Muñeca brava, Kachorra y Sos mi vida. Y con Chayanne y Araceli González fue parte de Provócame.

Entre 1983 y 1986, convocado por Juan Carlos Mesa, integró uno de los programas icónicos de la televisión argentina: Mesa de Noticias, aquella disparatada redacción donde Renni compuso a Foderone de la Salsiccia, un personaje que se hizo muy popular y que logró instalar un latiguillo: “Assassino”. Fiel a su estilo, también despuntó la pasión por el canto, pero impregnada de humor en temas como “Assassino rock” o “Pasta Cuccinata”.

Gino Renni no era un hombre pudoroso a la hora de mostrarse frente a cámaras, por eso no dudó en formar parte de los concursos animados por Marcelo Tinelli: Bailando por un sueño y Cantando 2011. También Gerardo Sofovich le guardaba un gran respeto y fue uno de los actores con los que más trabajo en programas como La noche del domingo, Operación Ja ja y El nieto de Don Mateo.

Con Susana Giménez lo unía una afectuosa relación, razón por la cual la diva lo convocó para formar parte de algunos episodios de los sketches de su programa y para integrar una tribuna con personajes que fue parte de las temporadas 2007 y 2008 del estelar show de la diva.

En 1974 debutó en teatro junto al gran comediante Osvaldo Miranda en la obra La soñadora y luego se sumó a Una rosa para el desayuno, junto a Nora Cárpena y Guillermo Bredeston. En 1984 le llegó el turno de ponerle el cuerpo a un gran autor: Darío Fo, gracias a su papel en Aquí nadie paga, pieza en la que compartió el elenco con Beatriz Bonnet.

En 1991, el propio Renni se sorprendió ante el llamado del director Alberto Ure, quien lo convocó para trabajar en Noche de reyes, de William Shakespeare, en el Teatro San Martín. Allí demostró su oficio aprendido lejos del Conservatorio y a pura intuición. En cine, las comedias familiares fueron su fuerte. Participó en más de veinte títulos entre los que se destacan las sagas de Los bañeros y Brigada explosiva, todas con gran éxito de taquilla.

Ya maduro, reconoció que fue un error no haber formado una familia, aunque se reconoció muy pendiente de su hermana y su madre. En el plano afectivo, poco se subo de sus amoríos. “Mi gran amor no perteneció al medio artístico”, confesó. Tenía fama de Don Juan, pero su discreción lo llevó a manejarse con sobriedad y jamás estar envuelto en un escándalo.

Conoció la noche de Buenos Aires, en tiempo donde las madrugadas de las tertulias de los actores se extendían hasta el amanecer. En aquella bohemia cultivó su estilo familiar y campechano. No tenía prejuicios en torno al género popular y sentía orgullo de formar parte de esa estirpe de artistas que podían hacer pie en Shakespeare y en Hugo Moser.|

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