El adiós a la reina de la televisión italiana, Raffaella Carrá – Negocios & Política

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Duelo en Italia |El adiós a la reina de la televisión italiana, Raffaella Carrá

A los 78 años partió la cantante, actriz y presentadora, según ha comunicado a la agencia italiana Ansa, Sergio Japino, quien fue su compañero durante muchos años. Ícono de Italia y del orgullo Gay presentó múltiples programas en TVE y es responsable de éxitos como Caliente, caliente o Hay que venir al sur. La vida de una diva que disfrutaba de la libertá.
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"Raffaella nos ha dejado. Se ha ido a un mundo mejor, donde su humanidad, su inconfundible risa y su extraordinario talento permanecerán para siempre", señaló Japino. Según los trascendidos, Carrá falleció a las 16:20 (hora de Italia) tras luchar contra una enfermedad que "desde hace un tiempo había atacado su cuerpo menudo, pero lleno de energía".

"Tenía una fuerza imparable, que la llevó a la cumbre del star system mundial, una voluntad férrea que no la abandonó hasta el último minuto, haciendo que no se filtrase nada de su sufrimiento. Es el enésimo gesto de amor hacia su público y hacia los que han compartido el afecto, para que su calvario personal no turbase su recuerdo luminoso", agregó Japino.

Su palabra favorita siempre ha fue libertá, pero desde que la pandemia por el coronavirus se había instalado en las vidas de todos Raffaella Carrá (Bolonia, 1943) utilizaba con más respeto el vocablo. “Estoy un poco revuelta y tengo miedo, como es normal. Esta pandemia es muy testaruda”, decía la blonda quien ha viajado por casi todos los países del mundo rompiendo moldes a golpe de melena y con un vestuario lleno de lentejuelas y brillos y con el ombligo al aire en años de censura.

Lastimosamente, la falta de cercanía con el otro es lo que la llevó a decidir posponer su regreso a A Raccontare comincia tú, el programa de la televisión pública italiana, la RAI, inspirado en el formato español de Bertín Osborne, “Mi casa es la tuya”, donde la diva entrevistaría a personajes del mundo de la cultura, el espectáculo o el deporte: “la fama en estos momentos no es buena compañera porque, dice, no es momento para que te paren por la calle a pedirte una foto”.

Esta artista polifacética que se convirtió en todo un símbolo de libertad en los años sesenta y setenta contaba que ser ella misma nunca le ha resultado difícil porque “no es nada impostado, es todo natural”, aunque admite que sí le ha costado alguna batalla en el pasado. “No solo era mostrar mi cuerpo, era hacer entender que el cuerpo de una mujer siempre está unido a su cabeza.

“La sensualidad no está reñida con la inteligencia, la simpatía, la ironía…”, explicaba sobre aquellos años en los que hasta el mismo Vaticano censuró su estilo en su histórica coreografía en la RAI del Tuca Tuca.  La cantante italiana fue autora de éxitos inolvidables como "Caliente, caliente" o "Hay que venir al sur".

Hija de Raffaele Pelloni y Ángela Iris Dell´Utri. Su único hermano, Vincenzo, nace el 27 diciembre de 1945. Descendiente lejana del bandido Stefano Pelloni, pasó su infancia en Bellaria-Igea Marina, donde su padre regentaba un bar y su abuela era propietaria de una heladería. Sus padres también tenían un negocio inmobiliario y se separaron cuando Raffaella era tenía sólo dos años. Cuando tenía ocho años, entró en la Academia Nacional de Danza (Accademia Nazionale di Danza) en Roma.

Cursó estudios en el Centro sperimentale di cinematografia y su carrera en el cine comenzó a principios de los años cincuenta. En el año 1965 interpreta El Expreso de Von Ryan, junto a Frank Sinatra. En televisión hizo su debut en los programas, Tempo di danza, Il paroliere, Questo sconosciuto (1961) al lado de Lelio Luttazzi y, en 1965 el musical Scaramouche. Su principal recurso, además de su indiscutible talento para la música y el baile, fue su espontaneidad.

En 1970 realiza Canzonissima y lanzó el famoso baile tuca-tuca. En 1971 es nuevamente protagonista de Canzonissima con la canción, Chissá se va. Siguen otros programas de éxito como Milleluci y Tante scuse. En 1978 es la conductora del programa de variedades Ma che sera, la tarde de los sábados y en 1982 es la protagonista de Fantastico 3, junto a Corrado y Sabani.

En 1984 sigue siendo popular con el programa Pronto, Raffaella!, un concurso de llamadas telefónicas en directo y con público. En 1986 dirige Domenica in, y en 1987 se pasa al canal 5 donde realiza Raffaella Carrà show y Il principe azzurro. En 1990 vuelve a la RAI con Weekend con Raffaella Carrà y, en 1991 Fantastico.

Después de paréntesis de cuatro años en los cuales presenta para la televisión española el programa Hola Raffaella, regresa a Italia y entre 1995 a 1998, hace Caramba! che sorpresa, en la RaiUno. De octubre 1998 al 6 de enero 1999 presenta para RaiUno Domenica in, en la tarde de los sábados junto a la Lotteria Italia y Centoventitré.

Es la autora junto a Sergio Japino, siempre en RaiUno, de Navigator - Alla ricerca di Ulisse, y de Segreti e... Bugie en la RaiUno en 1999. Desde octubre de ese año conduce Carramba che fortuna!

Raffaella hizo de todo en televisión. Magazines, concursos, programas de entrevistas, fue coach y forma parte de la historia del medio no solo en su Italia natal.En 2019, regresa a la televisión como presentadora de un programa de entrevistas con personalidades, titulado A raccontare comincia tu, inspirada en el programa español Mi casa es la tuya.

Jamás fue afecta al matrimonio. Consideraba que se trata de una institución caduca que coarta libertades. Tuvo dos grandes amores, pero no fue madre. Gianni Boncompagni, autor, director y conductor de radio, fue su primer amor con nombre propio y su relación duró diez años. Volvió a enamorarse de Sergio Japino su coreógrafo durante los años ´80. La pareja sorteó crisis, obstáculos y tabúes. Raffaella era once años mayor que su pareja. Estuvieron juntos casi tres décadas.

Raffaella Carrá está considerada como un icono gay, tanto por su imagen como por su música, a menudo utilizada durante el orgullo gay y las fiestas LGBT. Inclusive, recibió el premio Icono gay mundial en el Orgullo Mundial de Madrid en 2017.

Su sueño era ser bailarina coreógrafa, pero su maestra le chafó esa fantasía al considerar que sus tobillos eran demasiado finos. Debutó en el cine a los nueve años y aunque la televisión fue su mayor escaparate, probó suerte en algunas películas en su Italia natal y dio el salto a Hollywood. Pero ese mundo no era para ella. “Cuando termina el trabajo a las cinco de la tarde todo el mundo sale de fiesta. Y yo ni me drogo ni bebo”, admitía quien rompió un contrato con la Fox para regresar a casa junto a su madre. “Allí todo el mundo te dice ‘I love you’ enseguida. Para querer a alguien primero tienes que conocerlo, ¿no?”, añadía sobre esa hipocresía instalada en la meca del cine.

Alejada de todo y de todos, su gente era único entretenimiento. A sus 78 años no pensaba en la jubilación, pero estaba feliz por todo lo que había hecho en el pasado. “He tenido tantas satisfacciones que puedo decir que podría no hacer más”, decía en un perfecto castellano. La blonda esperaba regresar para disfrutar de su gente cuando pasara la pandemia y recuperar su vida, pero a pesar de que le quedaba mucha mecha por consumir, el adiós se adelantó. |

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