Del lawfare al «vamos a volver»: Macri y la retórica de los derrotados – Negocios & Política

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Análisis del discurso |Del lawfare al "vamos a volver": Macri y la retórica de los derrotados

El expresidente busca posicionarse como un perseguido político, ante el avance de causas judiciales en su contra. Al igual que su antecesora Cristina Fernández de Kirchner, el referente de Juntos por el Cambio apela al discurso cíclico de los vencidos para relanzar su figura.
Federico García
Opinión
Federico García
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El expresidente Mauricio Macri le da continuidad a la retórica de su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner, y asegura ser víctima del lawfare: “La persecución que ejercen sobre mí es un signo de debilidad del gobierno y su gestión de la pandemia y de la economía”, dijo la última semana, en la presentación de su libro en España.

Aunque no utilizó la palabra, que ya es territorio casi exclusivo de sus contrincantes del otro lado de la grieta, la operación discursiva del empresario es similar a la de la actual vicepresidenta, quien puso sobre la mesa el concepto, al señalar que los “corsarios judiciales” de sus enemigos políticos la perseguían tras dejar la primera magistratura de la Argentina.

De la misma forma, Macri dice sentirse acorralado luego de que la jueza Marta Cirulli declarara la quiebra del Correo Argentino, una de las empresas emblemáticas de su familia, que entró en concurso de acreedores hace dos décadas a raíz de una deuda millonaria con el Estado Nacional. Déficit que, por otro lado, buscó autoperdonarse cuando fue presidente.

Pero además, al ex mandatario lo acechan otras causas, que incluyen, por ejemplo, la utilización ilegal del aparato estatal para espiar a sus propios partidarios, así como a sus rivales. Eso, sin contar la reciente acusación por parte del gobierno de Bolivia, que denunció que la administración de Juntos por el Cambio colaboró con arsenal militar para llevar adelante el plan represivo tras el golpe a Evo Morales en 2019.

Todo esto, mientras los jueces quitan el pie del acelerador de los expedientes que involucran a Fernández de Kirchner, como lo confirma el reciente pedido de sobreseimiento de la fiscalía en el caso Plan Qunita, que investiga la discrecionalidad en la licitación de un programa de asistencia para madres primerizas.

Los períodos discursivos

Con esta mímesis, Mauricio Macri apunta a posicionarse como un objetivo débil frente a un poder inmenso que busca su destrucción, por eso “cuando me dicen que Cristina volvió por culpa mía, yo digo que nunca se fue. Ella siempre manejó a diputados, senadores, los gremios, la mayoría de los gobernadores y empresarios”.

No obstante, alguien en algún lugar podría decir que los argumentos esgrimidos por Macri caen debilitados ante la evidencia de la existencia de una mesa judicial que operó durante su mandato. El caso paradigmático es el de Fabián Rodríguez Simón, uno de sus operadores predilectos, hoy radicado/escapado a Uruguay y sobre quien pesa una alerta roja de Interpol para que comparezca ante la Justicia argentina por hostigamiento y ahogo financiero hacia grupos periodísticos no alineados con Juntos por el Cambio.

Así ordenadas las cosas, se puede denotar un mecanismo en el que los períodos discursivos del poder residual giran a la par de la alternancia democrática. El mismo Macri parece reconocerlo cuando advierte que “cambió el ciclo de la política argentina”, un dispositivo en el que los derrotados recogen las palabras abandonadas por los victoriosos de hoy, que no son otra cosa que ex perdedores que retoman el poder

Todos buscan volver

“El kirchnerismo tiene secuestrado al peronismo”, lanza el creador del PRO, como si invitara a la reflexión a los que, en otro tiempo, consideró parte del “peronismo bueno” y que hoy integran el Frente de Todos.

El ingeniero opone a este nuevo rostro del Justicialismo “mucho más confrontativo” una idea de equilibrio “entre ser democrático y ejercer el poder” que, reconoce, “en nuestro gobierno no lo supimos tener”.

Munido de esa velada autocrítica, el expresidente sigue la línea trazada por la ex derrotada Kirchner y se aparta de la primera línea de exposición política, impulsado por el acecho judicial y por la necesidad de una unidad opositora que su presencia dificulta.

Y como si quisiera seguir apostando al horizonte de sentidos cuyo éxito ya fue probado en las urnas, anuncia que, en el 2023, “vamos a volver”, la consigna que acarreó como bandera el kirchnerismo y que se convirtió en unidad bajo la candidatura que llevó a Alberto Fernández a derrotarlo en primera vuelta en diciembre de 2019.   |

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