La crisis de los opioides hace estragos en Estados Unidos – Negocios & Política
 

Duras estadísticas |La crisis de los opioides hace estragos en Estados Unidos

Cifras oficiales revelaron un drástico aumento en las muertes causadas por sobredosis de drogas durante el último año. Más de cien mil personas fallecieron por distintos abusos de sustancias, con el consumo de fentanilo y otros opioides sintéticos estableciendo incrementos sin precedentes.
Adrián Machado
Análisis
Adrián Machado
Análisis

Hace pocos días se conoció de manera oficial el número de muertes ocurridas por sobredosis de drogas en los Estados Unidos durante 2021. El resultado marcó un nuevo récord, con un aumento sin precedentes en los decesos a causa del fentanilo y otros opioides sintéticos.

El Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) informó el miércoles 16 de marzo que el año pasado fallecieron 105.752 personas por sobredosis en el periodo de 12 meses que va desde octubre de 2020 a octubre de 2021.

El crecimiento del consumo de opioides sintéticos, con el fentanilo a la cabeza, tuvo su correlato en las muertes, que casi se duplicaron en los últimos dos años, pasando de alrededor de 35.000 a más de 69.000. Los datos de los CDC indicaron por primera vez que las muertes por sobredosis de cualquier droga superaron las 100.000 anuales en los datos hasta abril de 2021. Este es el séptimo mes consecutivo en que las estimaciones para el último período de 12 meses se mantienen por encima de este nivel.

Las muertes por sobredosis aumentaron en todos los estados, excepto en cuatro, en comparación con el año anterior. En New Hampshire, Hawái, Delaware y Wyoming se registraron descensos interanuales.

Porcentualmente, el índice es 16% superior al del año pasado. Junto con los opioides sintéticos, los nuevos datos federales muestran que las muertes por sobredosis de metanfetamina y otros psicoestimulantes aumentaron significativamente, casi un 40% respecto al año anterior. Suponen alrededor del 30% de todas las muertes por sobredosis en el último periodo de 12 meses.

Los grupos más afectados son los hombres negros y aborígenes, donde las muertes por sobredosis han aumentado en los últimos 5 años un 200% y 300% respectivamente.

El medio especializado STAT estimó en 2017 que entre 2020 y 2030 morirían medio millón de estadounidenses a causa de los opioides, pero en solo los dos primeros años de la década han muerto 150.000 personas por esta causa. A este ritmo se llegará a los 500.000 antes de 2025.

Problema de Salud Pública

Los opioides son fármacos que utilizados de forma correcta con su indicación y posología debida han ayudado a manejar muchas dolencias. Estos usos han sido clásicamente dolor oncológico, terminal, anestésico o postquirúrgico. El problema aparece cuando se empiezan a recetar para dolores no oncológicos crónicos donde se genera dependencia y tolerancia pudiendo desencadenar conductas adictivas en un amplio sector de la población.

En agosto de 2021 se anunció un histórico acuerdo, cuando las tres mayores distribuidoras de medicamentos de Estados Unidos y la farmacéutica Johnson & Johnson aceptaron pagar unos 26.000 millones de dólares en compensaciones por su papel en la crisis de los opioides. Con el pacto se resolvieron litigios de casi 4.000 entidades que han demandado a J&J, McKesson, Cardinal Health y AmerisourceBergen ante tribunales federales y estatales. Continúan adelante las miles de acciones que hay en curso contra otras empresas, incluidos fabricantes y las grandes cadenas de farmacias.

Los responsables

Crisis, epidemia, problema, puede denominarse de distintas formas lo que sucede hace un par de décadas en los Estados Unidos. Uno de los aspectos más importantes es la intencionalidad, ya que la que la adicción a los opioides no se produjo de manera natural, fue inducida por las grandes farmacéuticas. Solo en 2019, alrededor de 136 personas murieron cada día a causa de una sobredosis de opioides -principalmente fentanilo– y representaron más del 70% de las muertes por sobredosis de drogas.

La hipótesis de una crisis provocada intencionalmente es sostenida por Alex Gibney en el documental The Crime of the Century (“El Crimen del Siglo”), que cuenta paso a paso cómo empezó la epidemia de opioides en los ‘90 y cómo se desarrolló hasta nuestros días. Según el documental y expertos en salud pública, el lanzamiento al mercado de OxyContin, un opioide para el dolor, a mediados de los ‘90, fue el principal culpable de la crisis.

Las calles de Los Ángeles grafican la dura situación

Anna Lembke, psiquiatra especializada en adicciones, es una de las expertas entrevistadas en The Crime of the Century. La BBC la consultó respecto a la cuestión, y Lembke señaló que a principios de los 2000 empezó a observar el fenómeno en personas que recibían prescripciones de opioides para dolores, y cuanto más duraba el tratamiento, más dependientes se volvían: “Algunos cayeron en la adicción y activamente buscaban más opioides. Visitaban más doctores, para obtener más recetas. Buscaban farmacias online, robaban a amigos. Algunos recurrían a fuentes más baratas, como la heroína”.

Uno de los conceptos que ayudaron a incrementar el uso de este tipo de drogas es el de “pseudoadicción”, es decir que un paciente no puede ser adicto, aunque tenga todos los síntomas, si consume los opioides bajo receta médica. Esa idea, introducida por las Big Pharma, llevó a los médicos recomendar aumentar la dosis de los pacientes que presentaban ese cuadro en lugar de proponer tratamientos para la adicción.

Un argumento ligado a este fue el de la duración del tratamiento con opioides para dolores crónicos, se comenzaron a recomendar tratamientos de larga duración, aun cuando no hay evidencia confiable para afirmar que los opioides sean recomendables para más de tres meses, puesto que se desarrolla tolerancia y el dolor puede empeorar. Tanto la proliferación de este tipo de métodos, de dosis muy altas, como conceptos como el de “pseudoadicción” fueron masivamente promovidos por médicos, que a su vez han sido generosamente recompensados por sus servicios: recibieron financiamiento para conferencias, publicaciones de libros, estudios, consultorios y sociedades médicas, entre otros beneficios.

Recetar opioides se volvió la corriente dominante, cualquiera que no lo hacía podía ser considerado un mal profesional -además de recibir denuncias de los propios pacientes, con casos que han llegado hasta suspensiones de licencias-. Ese miedo y señalamiento público a quienes se oponían a recetar opiáceos fue utilizado como herramienta para inundar el mercado de pastillas. La industria farmacéutica se filtró en la infraestructura médica para hacer pasar su agenda de marketing como una agenda científica.

Lembke apunta que, a pesar de la reducción de las prescripciones, las muertes por sobredosis de opioides no se reducen debido a que la adicción es una enfermedad a largo plazo. Además, el mercado ilegal introdujo más heroína y fentanilo para suplir ese faltante de opioides.

El 90% del mercado de distribución de opioides está en manos de tres empresas: McKesson, Cardinal Health y AmerisourceBergen

El realizador del documental mencionado, Alex Gibney, expresó en entrevistas posteriores al estreno de la película que la comercialización del fentanilo a lo largo de la década de 2010, demuestra “el peligro de juntar un capitalismo turboalimentado y no regulado del siglo XXI con la sanidad”.

“El afán de lucro lo domina todo de tal manera que crea una serie de terribles incentivos que a menudo son adversos para la salud de los pacientes”, remató.

“La crisis de los opioides no es el resultado de unos pocos débiles, adictos de mal carácter que simplemente se engancharon, y no es tan malo”, subraya Gibney. “Lo que ocurrió aquí es que las grandes empresas distribuyeron imprudentemente medicamentos peligrosos porque era rentable, no porque fuera bueno para la sanidad del país”, concluye.

A estas alturas, es de dominio público que las empresas farmacéuticas han mentido conscientemente a la población promocionando los opioides como una solución “segura y no adictiva” para aliviar el dolor, y también se conoce la connivencia y la existencia de puertas giratorias entre el sector privado y el Congreso de los Estados Unidos: quienes tienen el deber de regular y controlar a las empresas, así como de redactar las leyes que protejan la salud general de la población, suelen estar asociados o desempeñarse en esa industria luego de su paso por la función pública.|

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