El Gobierno creó un fondo de $10.000 millones para impulsar una industria con “brotes verdes” – Negocios & Política

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Repunte |El Gobierno creó un fondo de $10.000 millones para impulsar una industria con “brotes verdes”

Financiará hasta el 75% del valor de embarcaciones de la industria naval nacional, en un plazo de 10 años, con una tasa fija en pesos, que podrá ser subsidiada los primeros 30 meses en un 8% o 12%, si la embarcación es impulsada a GNL. Empresarios aseguran que el sector, que no recibe financiamiento desde los 90, “salta todas las grietas”. Se podrán construir hasta 20 pesqueros y 5 remolcadores de empuje.
Ana Belén Ehuletche
Empresas
Ana Belén Ehuletche
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Luego de una experiencia que se aplicó en 2019, a través del Banco de Inversión y Comercio Exterior, que sirvió como prueba piloto para evaluar las necesidades y medir la capacidad de pago del sector armador, el Ministerio de Desarrollo Productivo, presentó hoy una nueva línea de financiamiento para la adquisición o construcción de buques y artefactos navales nuevos construidos en astilleros radicados en el territorio nacional.

Con un monto inicial de $10.000 millones disponibles de financiamiento, “la línea para el sector naval dota de previsibilidad financiera a los buques nacionales, fortaleciendo

asimismo, el enorme potencial de la industria naval argentina”, indicaron desde la cartera que dirige Matías Kulfas.

La medida se lleva a cabo a partir del aporte del Banco de la Nación Argentina y del Ministerio de Desarrollo Productivo a través del Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP), quien acompaña el financiamiento bonificando la tasa brindada por la entidad financiera.
La línea, financiará hasta el 75% del valor de la embarcación a adquirir, con un plazo de devolución de 10 años con hasta 18 meses de gracia. Durante los primeros 3 años la tasa se mantendrá fija al 36% pero, en los primeros 30 meses los compradores de buques podrán obtener un subsidio en la tasa del 8%. 

Además, para estimular la generación de flota impulsada por energías alternativas, si el buque funciona con GNL, el beneficio asciende al 12%. Durante el resto del crédito la tasa es BADLAR + 8%. Entre otros requisitos, los interesados deberán presentar hipoteca naval al Banco Nación.

“La iniciativa es excelente”, asegura Silvia Martinez, titular de la Cámara de la Industria Naval Argentina (Cina) y celebra que Desarrollo Productivo y el Banco Nación tomen “la posta” para apoyar la construcción de buques para el desarrollo toda la cadena de valor de la industria local. “El financiamiento está direccionado hacia el sector de pesca y también promociona la innovación a través de las embarcaciones con propulsión a GNL”, agrega y explica que “esto provoca una transformación en el transporte, en la industria y en la calificación de mano de obra”.

Directivos de la Federación de la Industria Naval Argentina (Fina) también celebraron la medida, pero lamentaron que no se haya realizado un acto que “amplíe la difusión” de esta iniciativa que genera expectativas en materia de generación de empleo, inversiones y exportación de bienes de capital con alto valor agregado.  “Desde fines de los ochenta el sector no cuenta con financiamiento sostenido”, cuenta Domingo Contessi, titular del Astillero que fundó su padre, Federico. 

El empresario marplatense, destacó la experiencia piloto que se realizó en 2019 a través del BICE que “funcionó muy buen” y permitió probar que “la hipoteca naval era una garantía adecuada y los créditos se están repagando”, pero contaba con pocos fondos.

La nueva propuesta, con mayor capacidad de financiamiento en pesos, destinada a los armadores, que principalmente cobran en dólares sus actividades asociadas al comercio internacional, se vuelve más atractiva y prometedora. 

Contessi, que también dirige la Fina, opinó que la herramienta puede ser más útil para destrabar construcciones en astilleros que no tienen órdenes, mientras que para los astilleros que ya están lanzados, con un ritmo de actividad sostenido, no resulta tan determínate. “Con el litoral marítimo y fluvial que tenemos, sería un despropósito que Argentina pierda la posibilidad de generar valor en toda la cadena y derramar ingresos en toda la sociedad”, señaló.

Para entender el impacto del nuevo fondo de financiamiento en el mercado de embarcaciones, hoy, el precio varía entre 2 a 12 millones de dólares, en lo que son buques pesqueros y remolcadores. Existen buques de mayor envergadura, pero no están contemplados en esta primera etapa de impulso al sector.

En líneas generales, con este monto -que equivale a 10 millones de dólares-, se calcula que se podrán construir 20 pesqueros y 5 remolcadores a GNL.

Lo que se dice

Desde la óptica gremial, Julio González Insfrán, celebró la nueva línea de financiamiento y dijo que es parte de “una vieja lucha que viene dando el sector para lograr que se construyan barcos en la Argentina” y recordó que el punto que apuntaba al financiamiento en la ley de promoción e la industria naval fue vetado por el expresidente Mauricio Macri. El dirigente del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y Cabotaje Marítimo de Argentina, asocia el proyecto con la posibilidad de que el país vuelva a “armar una bandera propia” lo que generaría “innumerables” beneficios respecto a la generación de inversiones y empleo, pero, adicionalmente, las empresas locales podrían competir en el negocio del flete internacional que cada año mueve más de 3.000 millones de dólares.

Aunque asumió que los dos primeros años del gobierno anterior fueron “muy malos”, Contessi valoró que actualmente se le haya dado continuidad y profundización a iniciativas que se iniciaron en el último tramo de la gestión de Juntos por el Cambio como el programa de renovación de flota pesquera. En ese sentido, dijo que resulta “central” la limitación a la importación de barcos usados que dispuso el gobierno actual porque competir con capital usado “destroza” la industria local.  “La industria naval es un ejemplo de superación de la grieta”, destacó y aseguró que es un sector con “brotes verdes” que, en los últimos tres años, está consolidando inversiones muy fuertes para producir “más, y más rápido”. 

Sobre un proyecto concreto que puede verse agilizado por el nuevo instrumento financiero, Daniel De Monte, presidente del Astillero Paraná Sur, que desarrolló un prototipo de remolcador a GNL, contó que casi la totalidad de la carga que circula por la hidrovía Paraná – Paraguay se transporta en flotas paraguayas. La razón es clara: el país vecino ofrece un esquema de beneficios impositivos superador. “Ahora – aclaró De Monte – con un ahorro de cerca 1.5 millones de dólares al año en combustible, se puede competir para hacer crecer la línea de bandera y que, progresivamente, otros armadores se animen a entrar en ese sistema de forma competitiva”.

Los remolcadores a GNL que no genera emisiones de óxidos de azufre (SOx), ni de partículas (PM), reduce un 20% las de CO2 y emite un 90 % menos de óxido de nitrógeno (NOx), tienen una autonomía de 30 días, lo que permite llegar hasta el norte argentino, recorrer Paraguay y Bolivia y volver a abastecerse a la planta que Paraná Sur tiene sobre la hidrovía, al norte de la provincia de Buenos Aires. 

El impulso de combustibles alternativos en las embarcaciones, se alinea con la disposición de la Organización Marítima Internacional (OMI) que fijó pautas especialmente estrictas con las emisiones de óxidos de azufre de los combustibles, cuyo contenido máximo de azufre pasó del 3,5% al 0,5 en aguas internacionales.

En este sentido, Silvia Martínez, promotora del proyecto que elaboró Paraná Sur, aseguró que la Argentina tiene posibilidades de “insertarse al mundo al nivel de sus exigencias, con los cambios tecnológicos necesarios” y destacó que la propuesta de modificar los artefactos navales hacia nuevas energías, “también generan un giro hacia la competitividad de toda nuestra producción trasladada en bodegas argentinas, con sistemas económicos en costos logísticos y amigables con el ambiente”.

Nuevas oportunidades en la región

El nuevo negocio en puerta, también genera perspectivas de exportación, principalmente, para renovar la flota de los países de la región en el marco de los cambios en la matriz energética del transporte. “Tenemos una diferencia de costos en pesos, respecto de cualquier otro país, lo que nos permite escalar proyectos a nivel Latinoamérica”, apuntó De Monte. 

Desde el sector público, Pedro Wasiejko, titular del Astillero Río Santiago, que está preparado para la producción de grandes embarcaciones también vinculó la reactivación de la industria naval con la capacidad de generar divisas, pero, a partir de la construcción de poteros y langostineros, que se usan para la explotación de recursos de la pesca, que hoy son altamente valorados en el mercado externo. 

Además, el referente industrial, reconoció que es clave que en las próximas licitaciones públicas comience a exigirse, a partir de los dos años, la incorporación de equipos nacionales y señaló que hay un mercado posible para construir, como mínimo, 10 dragas adaptadas a las nuevas condiciones de sustentabilidad que marca el mercado. |

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