Ante el terror en Afganistán, el Gobierno Argentino evalúa dar refugio a ciudadanos afganos – Negocios & Política
 

Crisis en Medio Oriente |Ante el terror en Afganistán, el Gobierno Argentino evalúa dar refugio a ciudadanos afganos

Si bien aún no hay fechas ni canales abiertos para un plan oficial, no descartan dar asilo político a quienes lo necesiten. Tras el sangriento atentado en el aeropuerto de Kabul, desde la cartera nacional analizan temas sensibles de relaciones con organismos internacionales antes de dar el paso.
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La crisis desatada en Afganistán por la retirada de las tropas de los Estados Unidos y el ascenso al poder de la milicia Talibán despertó presiones de organismos internacionales para que la comunidad internacional acoja a los desplazados de esta nuevo conflicto bélico y humanitario.

Fuentes consultadas en el Gobierno argentino no descartan acoger ciudadanos afganos aunque subrayaron que no hay fecha alguna para canalizarlo. Señalaron que son asuntos extremadamente sensibles que se están conversando y que aún es prematuro anotarse en esa carrera.

Por empezar, dijeron en condición de estricto off the record, que un plan de refugio a ciudadanos afganos debería hacerse a través de la embajada argentina en Pakistán, a cargo hoy del diplomático Leopoldo Sahores, que se encargada de los asuntos de Afganistán, adonde no hay representación nacional.

Con todo, entre los Ministerios del Interior y Relaciones Exteriores están pendientes de la prensa y de los reclamos de organismos internacionales. Pero ponen de ejemplo lo ocurrido con el llamado Programa Siria, que está aún vigente con el ACNUR (la Agencia para los Refugiados de las Naciones Unidas), pero está sin funcionar.

El Programa Siria fue sido creado bajo el gobierno de Mauricio Macri para dar refugio a los desplazados de la guerra civil en el país árabe. Pero los sirios no mostraron interés de venir a la Argentina y en Uruguay hubo una serie de conflictos de convivencia con familias de sirios refugiadas allí que sirvieron de espejo a lo difícil que resulta embarcarse en un plan de dar refugio a ciudadanos en crisis humanitarias y culturas tan disimiles.

Otro de los aspectos que pesan es el manejo de la seguridad. En el momento más álgido de la guerra en siria se detectó una red que daba pasaportes falsos a ciudadanos sirios de la que Argentina no estuvo exenta. La mayoría de los desplazados están indocumentados, al menos de pasaportes.

La Cancillería y Migraciones todavía deben resolver el caso de diez familias sirias que hace meses se ofrecieron a venir. Siete de ellas esperan en el Líbano y tres en Egipto. Pero su refugio aquí es sumamente lento.

El viernes pasado, la directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina, Paola García Rey, sentenció que “si Argentina fuera coherente con su política de derechos humanos entiendo que debería abrirle sus puertas a las personas afganas refugiadas”. Dijo que había que hacer "un trabajo para que esas familias logren insertarse en la sociedad y eso depende de un Estado presente. Debemos estar a la altura”.

El Gobierno de Alberto Fernández se ha pronunciado sobre la crisis de Afganistán a través de la Cancillería, que hizo varios llamados a la resolución pacífica del conflicto, aunque sin mencionar a los Talibán.

A su vez el Gobierno apoyó una resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que exigió velar por los derechos humanos en Afganistán sobre todo de mujeres y menores, los más vulnerables hoy. Pero ni el Ministro del Interior, Wado de Pedro, ni la directora de Migraciones, Florencia Carignano, ni el canciller Felipe Solá se pronunciaron en público sobre dar o no refugio a los afganos.

El gobierno mexicano recibió días atrás a un grupo de 124 personas, conformado por reporteros que trabajaban en Afganistán y sus familiares. Ecuador dijo que tiene previsto acoger a alrededor de 5.000 afganos con la ayuda financiera de Estados Unidos. Entre tanto, Estados Unidos ha logrado sacar de Kabul a 82.300 personas en los últimos días. Y en Europa hubo escasa disposición a recibir desplazados. Pero la recepción de los afganos es lenta y lo paradójico es que encuentran mayor resistencia en los países islámicos.

Sobre todo en Turquía. El pasado día 19, el presidente Recep Tayyip Erdogan Erdogan cifró en 235.000 el total de afganos que "han sido enviados" de vuelta, sin precisar el período en el que han tenido lugar esas repatriaciones.|

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