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De las plazas de Salta a la cumbre de Tik Tok |Con Video| Conocé a Michelo, el “robot” salteño que revolucionó las redes

Con un particular traje de luces led, Diego Omar Suárez, el hombre argentino detrás de la máquina, creó un personaje y es furor en Tik Tok y ya cuenta con más de 8 millones de seguidores. De ser expulsado de las plazas a ser un ícono de la ciudad.
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Diego Omar Suárez, creó un particular personaje que revolucionó las redes con su traje novedoso: Michelo, el “robot”. Con más de 8 millones de seguidores, el salteño divierte a sus seguidores con actuaciones en diversos lugares y actores.

Desde la peatonal de Salta, con actuaciones frente a la catedral o el cabildo, el artista llama la atención del mundo con un particular traje led que le da el efecto final a su acting.

El antes y el después

En 2007, con solo 14 años empezó a bailar: sentía el ritmo corriéndole por el cuerpo y se movía enérgicamente por su habitación. Unos años después, al final de un día que para él había empezado temprano yendo a clases y terminado tarde luego de su turno en el hipermercado de Salta capital en el que trabajaba, se puso a buscar videos de baile en YouTube: “Yo estaba en segundo año de la carrera de Recursos Humanos, ese día estaba en mi pieza cansado de estudiar, de trabajar, cuando veo un video de un chico bailando como robot y no me lo pude sacar de la cabeza. Inmediatamente me puse a imitarlo”.

Atraído por el popping, un baile callejero surgido en 1970 en California y que consiste en contraer los músculos del cuerpo creando un efecto “robótico”, al ritmo de una canción el llamado “baile del robot”, comenzó a practicarlo frente al espejo en sus ratos libres.

Se convirtió primero, dice, en “el payaso del trabajo”, una gracia que sus compañeros le pedían y nadie podía imitar. El mismo día que obtuvo su título en la carrera de Recursos Humanos, renunció al hipermercado donde trabajaba, cargó un parlante hasta la peatonal salteña, y tanteó al público: “Tenía miedo de quedarme bailando solo, pero se juntó gente e hice una buena gorra, lo que junté era más o menos lo que ganaba en un día de trabajo en el hipermercado. Eso me tranquilizó porque mi mamá me había dicho ‘vos acá me traes plata a la casa’. Ella es maestra, somos cinco hermanos y teníamos que ayudar”.

Con rotundo éxito, empezó a hacer hasta siete shows por día, de lunes a sábado, para poder vivir de lo que le gustaba. Inclusive, terminaba la jornada y continuaba practicando frente al  reflejo en las vidrieras.

“Un día que había bailado mucho tiempo y hecho una gorra grande, volví a casa y le pedí a mi mamá que contara la plata. Era bastante, en ese momento ella entendió que había chances de vivir de esto, pero claro, no le gustaba que trabajara en la calle”, recuerda.

En sintonía con su estilo de vida, aprendió del oficio del artista callejero, para juntar una buena  cantidad de gente y que la policía no lo echara. Varias veces fue el público el que obligó a los agentes a dejarlo actuar, era clave para eso llamar la atención.

La historia de un traje

“Siempre tuve la idea de que si bailo como robot tengo que parecer un robot, entonces apareció la idea de las luces”, dijo Diego. Convencido de eso, juntó todo lo que ganaba, guardó cada peso que le dejaban, para juntar la cantidad que le habían pedido por un traje luminoso. Pero lo estafaron, él les dio la plata y desaparecieron.

“Fui con otra persona y le pedí que aunque sea me hiciera el sombrero. Cuando me lo puse la primera vez escuché la reacción de la gente ‘woaaahhh’ y dije, ‘tengo que hacer el traje entero”.

Se contactó con alguien en Buenos Aires que le cobraba tres veces más, pero y lo consiguió: “Me mandó un traje, pero a la semana se rompió. Las costuras se abrieron y no estaba hecho para lo que yo hacía, moverme, arrastrarme, se destrozó totalmente. Las piernas eran tablas rectas, no me dejaban mover y a nadie le gustaba”.

A través de tutoriales de YouTube aprendió a usar una pistola led y empezó a confeccionar él mismo el traje que había imaginado para su personaje. Algunos meses más tarde, después de pruebas y errores, había nacido: Michelo.

El traje de Michelo, de cuero negro con luces led que van cambiando de color, su sombrero de ala, sus lentes de contacto especiales y la luz que sale dentro de su boca, fueron creación de Diego. El éxito de Michelo fue instantáneo. Llenaba las veredas en los shows y la policía tenía que intervenir para que el público no bajara a la calle y complicara el tránsito.

Con lo que ganó en esos primeros meses se compró una cámara Nikon D-5300, para registrar lo que hacía, abrió un canal de YouTube y subió más de 200 videos, pero las visualizaciones no pasaban de las 80 o las 90: “Después probé con Instagram, hasta pagaba publicidad para que se viera lo que yo hacía, pero no funcionaba tampoco. Cuando descubrí TikTok, el año pasado, subí algo con el traje, ya sin esperar nada y en un día tuve 20 mil visitas”.

Michelo y TikTok se cruzaron en el momento justo: “Un día me levanto y me estaban siguiendo 20 mil personas, después fueron 40 mil, 60 mil y empezó a subir como espuma”.

Michelo2.0, el usuario de este robot salteño, tiene hoy casi 8 millones de seguidores. Está entre las 600 cuentas más seguidas de la red social a nivel mundial y el objetivo de Diego ahora es poder estar entre las 100 primeras. Es el argentino con más seguidores en TikTok: “Mi personaje es famoso sobre todo afuera de Argentina. Me escriben de páginas famosas de otros países, con 20 millones de seguidores, para saber si pueden mostrar mis videos, me ve gente de Indonesia, de Arabia. Los que más me siguen y me apoyan son de Estados Unidos, gracias a ellos puedo solventar todos los gastos que tengo”.|

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    Ant Sig