Polémicas, secretos y curiosidades que alimentaron al Chavo del 8: ¿Quién era su madre? – Negocios & Política

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El 20 de junio se cumplirán 50 años de su estreno |Polémicas, secretos y curiosidades que alimentaron al Chavo del 8: ¿Quién era su madre?

Nos acercamos a las cinco décadas de su estreno y Roberto Gómez Bolaños, el creador y protagonista del famoso show mexicano, compartió esta y otras increíbles verdades sobre los personajes que se volvieron familia en muchos hogares de América Latina.
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El 20 de junio se cumplirán 50 años del estreno del Chavo del 8, pero los fans siguen sorprendiéndose con cada descubrimiento sobre las vidas de los inquilinos de la vecindad. Uno de los misterios más grandes de la serie es la identidad de la madre del Chavo. Chespirito, en el libro El diario del Chavo, da los indicios necesarios para deducir que la mamá del niño es en realidad la Chimoltrufia.

El creador cuenta a través del Chavo que la mujer (interpretada por Florinda Meza) fue madre soltera, dando a luz prematuramente a un niño quien tuvo que pasar un tiempo en neonatología. Fue allí donde dejó al recién nacido, prefiriendo darle la oportunidad al niño de crecer en una familia con los recursos suficientes para criarlo, algo que en ese momento ella carecía.

El nombre del personaje es la contracción de las palabras "chimuela" y "atrofiada", una descripción de sus dos dientes frontales. Pero la vida de su hijo no se desarrolló como lo esperó la Chimoltrufia, y el Chavo pasó sus primeros años en un orfanato. Pasado el tiempo, y cansado de que nadie lo adoptara, el niño escapó de la institución en un día de lluvia, y fue a parar a la conocida vecindad.

Lo cierto es que una vez en la vecindad, el Chavo fue acogido por una de las inquilinas, una anciana que vivía al fondo del lugar en una casa que nunca llegó a mostrarse en pantalla. El barril que muchos pensaron era su único techo era simplemente el lugar al que acudía cuando quería estar solo (o cuando se escondía del Señor Ramón).

Los “inquilinos” de siempre…

Si bien todos los conocemos por sus coloridos apodos, lo cierto es que los personajes del Chavo del 8 raramente se dirigían unos a otros por nombre y apellido. El libro de Chespirito revela los títulos de varios de ellos, información que se le pudo escapar hasta al más dedicado de los televidentes.

Rodolfo Pietro Filiberto Raffaelo Guglielmi. Bastante espectacular, pero para muchos siempre será simplemente el Chavo.

El nombre de Quico es uno que escuchamos en la serie, aparece en la boca de su madre cuando esta lo reta: Federico. Respecto al apellido, su partida de nacimiento lee "Bardón de la Regueira". Y en el caso de la Chilindrina, sabemos que su primer nombre es Espergencia.

Ñoño era otro de los niños que rondaba las casas y fue nombrado Febronio Barriga Gordorritúa. Su padre, el dueño de la vecindad, fue bautizado irónicamente Zenón Barriga y Pesado. Conocemos también el primer nombre de la Bruja del 71, Doña Clotilde, pero no su apellido.

Por último el Profesor Jirafales se llama Inocencio, y hace poco se reveló que estaba casado durante los eventos de la serie. Debe haber procurado que su mujer no se entere de las veces que compartió un café con Doña Florinda, cuyo nombre completo es Florinda Corcuera y Villalpando.

Otras curiosidades…

El Chavo del Ocho emitió su primer capítulo hace 50 años y no tiene episodios nuevos desde 1980. Fue calificada por la crítica de «vulgar», «boba» e «insulsa». Y, a pesar de todo ello, a día de hoy sigue siendo todo un éxito. La comedia mexicana, creada y protagonizada por Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, cautivó al mundo entero con anécdotas cotidianas, las de un humilde vecindario habitado por pintorescos y arquetípicos personajes que recrean situaciones y travesuras varias, en concreto, las de un grupo de niños interpretados curiosamente -quizá, la clave de su gloria- por actores adultos.

El Chavo del Ocho cuenta con un total de 290 episodios, ha sido traducida a más de 50 idiomas y desde el 2006 tiene incluso una versión animada. Sorprendentemente, las desventuras del chavo y sus inseparables Quico y Chilindrina, dirigidas al público adulto, consiguieron hipnotizar también a los más jóvenes y hacerse con un lugar destacado en la cultura latinoamericana. Porque bajo la capa superficial de humor y chascarrillos, de expresiones célebres y gestos inconfundibles, la serie no es más que un fiel reflejo de la realidad social mexicana con la que muchos espectadores pronto se sintieron identificados.

Con motivo de su 50 cumpleaños, recordamos las leyendas y los datos más rocambolescos que han rodeado la longeva serie de televisión.

 El capítulo 142 de El Chavo del Ocho nunca vio la luz. Se trata de una pieza en la que el niño protagonista moría atropellado como consecuencia de sus travesuras, un experimento, al parecer, del creador de la comedia que a los actores no les hizo ni pizca de gracia. Quisieron abandonar el rodaje. Para evitar la espantada, Gómez Bolaños abandonó la idea y suprimió el trágico final.

Según los rumores, consideraba que estaba cayendo en la monotonía y quería hacer algo distinto que jamás se hubiese visto en televisión. Una de sus hijas, psicóloga, le advirtió de las consecuencias que esto podría ocasionar en los niños, lo que, unido a la reacción de los intérpretes, le hizo cambiar de opinión.

Teorías oscuras: Una popular hipótesis defiende que el vecindario de El Chavo del Ocho representa, en realidad, el infierno y sus habitantes, los pecados capitales: el chavo sería la gula, el señor Barriga la avaricia, Kiko la envidia, don Ramón la pereza y doña Florinda la ira. Además, no son pocos los que especulan con que el nombre de su protagonista, «el chavo», hace referencia al significado de «maldito» de este término.

La cruel historia del Chavo. ¿De dónde ha salido el niño protagonista de El Chavo del Ocho, siempre escondido bajo el barril? ¿Vivía ahí? No sabemos su nombre verdadero ni tampoco casi nada de su vida, pero no, no vivía en el tonel, solo se escondía en él. Su apartamento, reveló Gómez Bolaños en 1995 en el libro El Diario del Chavo, era el 8, adonde llegó tras escaparse de un orfanato en el que le pegaban. Nunca conoció a su padre y su madre lo abandonó. Un buen día no fue a buscarlo a la guardería y lo trasladaron al centro de acogida. Al huir, una anciana lo encontró en medio de la calle, donde vivía con otros niños que se drogaban, y se lo llevó a su casa. La mujer murió al día siguiente.

La pena de la Bruja del 71. Durante el entierro del actor que interpretaba a Don Ramón, Angelines Fernández, más conocida como la Bruja del 71, se pasó dos horas de pie junto al ataúd del actor completamente enajenada. Solo repetía una y otra vez: «Mi rorro, mi rorro». Los actores eran muy amigos. Ella, española, llegó a México huyendo del régimen franquista. Fue Ramón quién le recomendó a Roberto que la incluyera en el reparto de El Chavo del Ocho.

Pelé y la película. Asegura una leyenda urbana que el jugador de fútbol Pelé se puso en contacto con Gómez Bolaños para llevar las aventuras del El Chavo del Ocho a la gran pantalla, pero el creador de la serie se negó. Sí existieron historietas basadas en este peculiar vecindario. Salían a la calle cada semana, primero escritas por Chespirito y luego por su hermano Horacio Gómez. 

Con la fama llegaron también los problemas. Todo comenzó en 1972 con la relación amorosa entre Gómez Bolaños y la «ambiciosa» y «manipuladora» Florinda Meza (Doña Florinda, en El Chavo del Ocho). Continuó con los celos de Chespirito, que creía que Quico había eclipsado al personaje del chavo, a lo que se sumó que este actor había mantenido también en el pasado un romance con Meza. La Chilindrina abandonó la serie durante una temporada -estuvo fuera un año y luego regresó-; también Quico y Don Ramón lo dejaron, pero  si algo echó leña al fuego fue el movimiento de Villagrán al intentar adjudicarse la autoría de su personaje, Quico, lo que desató una intensa batalla legal que se saldó a su favor. María Antonieta de las Nieves siguió su ejemplo y en cuanto pudo registró el personaje de la Chilindrina como creación suya.|

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    Ant Sig